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 UN AMERICANO EN PARIS

 

 

 

 

 

 

 

 

Lo dijo uno de los grandes de la dirección y es digno prologo para hablar de una obra tan maestra como única:

!! UN MUSICAL ES CUALQUIER COSA.....MENOS REALIDAD !!

(STANLEY DONEN)

 

 

 

Nadie como un hombre en busca de si mismo, nadie como un artista, en este caso un pintor, para adentrarnos en el mundo bohemio del viejo Paris, nadie como él para desde ese espectacular comienzo con planos de la ciudad de la luz, presentarnos uno a uno, los soportes que condicionan su vida en la ciudad: amigos, vecinos, su barrio....el mercado de las flores, su vieja buhardilla de Montmartre. Todo nos anuncia que vamos a ser espectadores absolutos y privilegiados de la vida del hombre que algunos llevamos dentro.

 

 

Quiero desde este lugar, donde sueño, vivo y realizo una de las tareas mas gratas de mi existencia, que es escribir sobre cine, rendirme ante los maestros del impresionismo, ante sus obras, ante la inmortalidad de las mismas y darles cabida en mi website. Mucho de ellos se dan cita en el final de UN AMERICANO EN PARIS, y este cinéfilo admira la belleza de las obras de esos pintores, y al igual que Minelli veo como se funden, iluminando la noche de La Opera de Paris, mientras surcan el cielo las retorcidas quimeras de Van Gogh, Renoir o Utrillo.

 

MI PEQUEÑO TRIBUTO A LOS MAESTROS

 

¿Realidad o ficción?, siempre en un musical nada es lo que parece y todo es tan similar que solo lo diferencia la sincronización de la batuta con la que es dirigida, si el color pudiera ser fundamental. Para el maestro Minelli, su arco iris siempre fué un envoltorio y a lo que siempre le dió importancia fué la forma en que se nos abre y comienzan las notas vibrantes de GERSHWIN, transformándose ante nuestros ojos en todo un mosaico de luz, arte, ritmo y color. No recuerdo nada parecido, puede que muchos films musicales se puedan clasificar entre sí, pero de lo que si estoy convencido es que UN AMERICANO EN PARIS, no ha tenido, ni tendrá rivalidad en toda la historia del cine, por muy larga que ésta llegue a ser.

Siempre, ya desde niño cuando descubría en una película de aquellas que iba a ver en aquellos cines de barrio de programa doble, que la dirección era de VINCENTE MINELLI, sentía un interés especial, sabía que los films de Minelli eran ya un sinónimo de tremendo interés para ese muchacho adolescente que comenzaba a saborear las mieles del séptimo arte. Resulta curioso, puesto que a mi edad, y en aquellos años, solo buscábamos esas películas que la censura española calificaba como PELIGROSAS, pero yo nó, yo me fijaba en aquellos hombres y mujeres y por quien eran dirigidos. VINCENTE MINELLI no es un habitante mas del cine, no es conocido por su matrimonio con JUDY GARLAND, ni por ser padre de LIZA MINELLI.....Su nombre es mucho mas, pues solamente con decir que comenzó como diseñador de escenarios y vestuario, trabajando en el Chicago Theater y que fué contratado mas tarde como director de arte para todo el Music Hall de Broadway, seria mas que suficiente para saber que estamos hablando de un hombre nacido para y por el teatro.. Para mí es suficiente.

 El director y su filmografía habla por si sola:

1943 - I dood it
1943 - Cabin in the sky
1944 - Cita en St. Louis
1945 - Yolanda and the thief
1945 - El reloj
1946 - Ziegfeld follies
1946 - Undercurrent
1948 - El pirata
1949 - Madame Bovary
1950 - El padre de la novia
1951 - El padre es abuelo
1951 - Un americano en París
1952 - Cautivos del mal
1953 - Melodías de Broadway
1953 - The story of three loves
1954 - Brigadoon
1954 - The long, long trailer
1955 - The cobweb
1955 - Kissmet
1956 - Té y simpatía
1956 - El loco del pelo rojo
1957 - Mi desconfiada esposa
1958 - Como un torrente
1958 - The reluctant debutante
1958 - Gigi
1960 - Con él llegó el escándalo
1960 - Suena el teléfono
1961 - Los cuatro jinetes del Apocalipsis
1962 - Dos semanas en otra ciudad
1963 - El noviazgo del padre de Eddie
1964 - Adiós, Charlie
1965 - Castillos en la arena
1970 - Vuelve a mi lado
1976 - Nina
 

Solamente con éste título pasaría a la leyenda....

 DOS SEMANAS EN OTRA CIUDAD

 

Dejemos a la magia que trabaje con libertad y volemos por ese firmamento cargado de los momentos mas gratos de nuestro CINEPARAISO.

Un americano en Paris es un estallido de alegría desde el comienzo, hasta el romántico final en las empinadas escalinatas del Pigalle con GENE KELLY y LESLIE CARON..... Sus rayos poseen tal calidad cinematográfica que es totalmente imposible explicar lo que la imagen pueda decirnos, envuelta en una de las músicas mas inspiradas que yo he escuchado nunca, nacida de la mente de otro nombre digno de consideración:

George Gershwin

Si la perfección se pudiese desdoblar, yo me haría un bloc con ella para poder leer cada día de mi vida el significado de su brillante contenido, como lo es en éste caso, uniendo escenas, pintura, música, ritmo y color, desde su comienzo hasta el final. Considero este film, único en su genero y obra absoluta del genio de un director y cumbre de un maestro de la danza:

Gene Kelly

La radiante sonrisa de Kelly, su vitalidad, el contagioso entusiasmo que transmite desde la pantalla, definen totalmente la personalidad de éste bailarín, poseedor de mil definiciones técnicas, a cual mas depurada y no lo digo porque las definiciones no sean útiles para describir un estilo, simplemente es porque Gene Kelly fué un acróbata con infinidad de habilidades, un bailarín fantásticamente musical y pulido hasta el paroxismo. Kelly frente a cualquiera de los números de sus célebres musicales se impone, antes que ninguna otra cosa, la clara sensación de estar viendo a alguien que baila para su exclusiva satisfacción personal, es algo tan notorio como el calor de los rayos del sol, o la belleza de un cielo nítido plagado de estrellas. El solo nos abre tal galería de sensaciones con observar sus movimientos, que al verlo, nos hace pensar que no estamos ante un film o un documental convencional....Nos recrea de tal forma en la sinfonía, en la mezcla entre música, ritmo y arte, que no podemos emplear para definirlo los adjetivos pertinentes, solo con decir: GENE KELLY, es suficiente y en UN AMERICANO EN PARIS tiene su entronación mas perfecta.

Una vez dijo lo siguiente con respecto a su carrera:

 "Creo que me habría gustado hacer alguna película con Cary Grant o un western con John Ford, pero fui muy afortunado con la mayoría de las cosas que emprendí. Querría hacer algunas películas más, sobre todo como director, en una línea muy diferente a lo que realicé hasta ahora; quizás una tragedia de Shakesperare. Pero incluso si eso no ocurriera, no tendría motivos para quejarme. Una carrera salió a mi encuentro, la tomé como venía y se convirtió en algo estupendo. No podría haber sido más afortunado".

 

 



Su acompañante femenina en la película es LESLIE CARON, fué descubierta por Gene Kelly y sustituyó a la misma Cyd Charisse, que iba a interpretar el papel. No puedo dejar de pensar en las piernas de Cyd, es imposible que no lo haga, puesto que para mi son "las piernas del cine", pero debo reconocer que el encanto de Leslie Caron es indiscutible, baila y es discípula aventajada del mas puro ballet, es como un autentico queso francés, suave, tierno, fuerte y aromático. Fué sin lugar a dudas, digna compañera para un mago de la danza.

Si alguno de vosotros habéis visitado la ciudad de la luz, si habéis caminado por las empinadas calles que suben de Los Grandes Bulevares hasta Montmartre y acompañados por su fina lluvia habeis comprado una simple rosa en el mercado de las flores, comprenderéis que la plenitud que siento, no la puedo explicar con coherencia, es materialmente imposible, ya que Paris vive dentro de mí.....Pero si a todo este sentimiento le añado música, danza, el arte, color y la magia del cine, la explosión supera cualquier previsión que yo quiera haceros llegar. Paris no es una ciudad cualquiera, el cine de Vincente Minelli es arte en el mas amplio sentido de la palabra y ver bailar a Gene Kelly, no es admirar a un simple bailarín, es dejarse conducir, para olvidar que vivimos en la tierra.

Cuando mezclamos el placer, el arte y la belleza, detallarlo posteriormente de forma que pueda ser comprendida, es utópico y odio las utopías, pues soy hombre de realidades, pues siempre ha sido mi forma de vida. Este es el caso concreto que me mueve en estos instantes, en los que estoy inmerso en escribir sobre éste musical al que tengo en un lugar especial y en ese sitio del corazón, donde dejo estancados los films inolvidables con los que me crucé. Podría citar musicales claves de Vincente Minelli, son tantos que no sabría enumerarlos, pero dejemos que UN AMERICANO EN PARIS, los movimientos de Kelly, el afrancesamiento de Caron, la música de George Gershwin, la magia de Paris y el baile de mascaras de mis entrañables impresionistas, hablen en mi lugar. Nada como este momento para dar sentido a esta frase:

!! LAS IMÁGENES VALEN MAS QUE MIL PALABRAS !!

 

 

Todo nos conduce de manera inevitable hacia un final increíble...

Uno de los homenajes definitivos que el cine le ha hecho a la pintura, la danza y la música en general.

Con el apoyo de Gershwin, los lienzos de Van Gogh, los de Renoir, los de Toulouse-Lautrec o los de Rousseau, en un torbellino de formas, sonidos, luces, manchas de color y los escenarios  asombrosamente cambiantes, van llenando un pueblo festivo y vital, hacia una plaza de soldados y bailarines, de hombres que se transiten etéreos por la Plaza de la Concordia de Dufy, a los cuales les brilla los ojos ante el exotismo luminoso del “Zoo” de Rousseau, o se impregnan del lirismo umbroso del “Muelle de las Flores” de Renoir....... Así nos hace Minelli penetrar en el encanto del viejo Montmartre de Utrillo, mientras el gran teatro tiene un fugaz recuerdo para los payasos de Rouault y la fachada del Teatro de la Opera se ilumina........ !!!Maravillosa secuencia, maravilloso final!!!... mientras el “Moulin Rouge” de Toulouse-Lautrec, nos descubre la espesa voluptuosidad de sus entrañas para que Gene Kelly se transforme en un frenético Valentín le Desosé, ante la mirada vigilante de cualquier Arístides Bruant”.

 

 

Final grandioso y pictórico donde los haya, con la puesta en escena mas vibrante, sólida y colorista de cuantas he presenciado a lo largo de mi vida..... Dando broche final al concluir el sueño que nos ha trasportado al paraíso, de dos seres que no podían haber elegido mejor marco, que las empinadas escaleras que conducen a Place du Tertre, como encuentro definitivo

!! INSUPERABLE !!.

Los musicales son mi aliento, mi forma de afrontar muchos momentos de la vida y sobre este respecto, tengo títulos que sobrepasan la simple admiración, son como esos monumentos al amor o al desamor y a los cuales repaso a diario, congratulándome de la vigencia de los mismos, de que siguen siendo cualquier cosa, menos realidad.....y a los que amo profundamente. No podría detallar cinco títulos o cien, simplemente diría que mi admiración abarca desde la LA CALLE 42, hasta el fantástico EL FANTASMA DE LA OPERA...

Thomas Mann

 dijo:

" Quién ha contemplado con sus propios ojos la belleza, está ya consagrado a la muerte ".

Está claro entonces que vagabundeo por un bosque de hadas y me dejo llevar por el ruido que producen los mismos elfos, al sentir que mis pies no rozan la tierra, sino que flotan, sueñan y viven dentro de un lugar al que denomino:

CINEPARAISO.

y

UN AMERICANO EN PARIS, del maestro Vincente Minnelli, tiene todos los adjetivos: música,  pintura y el color del mas bello lienzo del impresionismo en estado puro....

!! PELICULA DE CULTO !!