H E D Y  L A M A R R

 

 

 

 

 

"Cualquier chica puede ser glamorosa. Lo único que tienes que hacer es quedarte quieta y parecer estúpida"


"Tengo que dejar de casarme con hombres que se sientan inferiores a mí. En algún lugar debe haber un hombre que pueda casarse conmigo sin sentirse inferior. Necesito un hombre inferior superior

 

Siempre mis recuerdos vagan a mi adolescencia, en los cines de mi querido Madrid, en la infinidad de locales que poblaban la ciudad, y casi todos de programa doble, donde sucumbíamos al encante del espectáculo, absorbiendo con vehemencia las escenas que se nos presentaban, pero siempre queriendo ver mas allá, Si admiraba la galanura de Robin de los Bosques, quería saber aún mas del personaje, si Moisés intentó abrir el Mar Rojo, yo deseaba ser participe de semejante milagro, aunque me quedase por dentro la incredibilidad de que aquello no podía ser cierto, pero siempre, siempre, admirando el ingenio de un hombre llamada DeMille, al que seguí a lo largo de su carrera como perro fiel, aprendiendo de él, admiraba a su Cleopatra reluciente entre blancos y negros incomparables, el glamour de una reina enigmática, o entraba en el templo donde Sansón apartaba las columnas con una fuerza debilitada por el corte que se le hizo en sus largas melenas. Entre todo ello yo me sentí atrapado como insecto en una tela de araña, sin poder darme tiempo a elegir. De aquellos años muchos de los nombres que cubren mi cerebro, quiero destacar a esta bellísima actriz austriaca, de facciones perfectas, de rasgos insultantes y boca fresca. Hedy Lammar ejerció sobre mi años mozos, la misma sensación que años mas tarde me provocó Kim Novak, pero en otra dirección distinta, si en kim era una libido incontrolable, en Hedy fué la admiración por el lujo, la puesta en escena, y por la hipocresía que las mujeres vierten sobre un hombre enamorado. Todos estos recuerdos me surjen al recordar el film bíblico SANSÓN Y DALIDA, dirigida por DeMille, y en donde no tenía ojos nada mas que para una actriz totalmente nueva para mi y que se llamaba Hedy Lammar, la amé, la deseé fervientemente y hasta en ocasiones quería haber sido uno de aquellos ungüentos que empleaba, o estar escondido en aquel vestuario de lamé en plata y oro que cubría uno de los cuerpos mas deseados del Hollywood de los años dorados. 

 

Eva Maria Kiesler, nació en Viena,  el 11 de setiembre de 1913, y era hija única de un conocido banquero vienés.

 

Ingresó a la Escuela de Arte Dramático de Berlín, cuando apenas era una quinceañera, para recibir clases del director Max Reinhardt. Muy pronto se encontró camino del cine y la película que la llevó súbitamente a la fama fue "Ecstasy" (Éxtasis), que se filmó en 1932 en Checoslovaquia, bajo la dirección de Gustav Machaty. Para la época, ese film, el quinto de Hedwig, revolucionó el cine, pues aparte de las escenas donde aparece totalmente desnuda, hasta por 10 minutos en una piscina y otro tanto corriendo en un bosque, también hay que añadirle que por primera vez en la historia del cine una actriz simulaba un claro orgasmo. Para la época actual tal vez esas escenas resultan  intrascendentes, pero en su época eran catalogadas como moralmente inaceptables. Pero la película EXTASIS fue un éxito, y en poco tiempo después se filmó EXTASIS II. Ese fue el primer escalón que la llevaría a Hollywood, a pesar de que el film estuvo prohibido en los Estados Unidos durante varios años, por ser clasificada como " indecente"....... La leyenda de esta cinta convivió con varios errores. En Hollywood censurado, Gregory D. Black informa que la cinta era checa, se titula “Extase”, y se estrenó en Estados Unidos en 1936 y que incluía un desnudo de Hedy Lamarr. El sexo en el cine y el cine de sexo, Ramón Freixas y Joan Bassa, críticos sin apenas credibilidad, pero influenciados por la puritana sociedad americana, remiten a una gran nota de pie de página, denominándola “Ekstassis. En su indispensable blog (maquinariadelanube) Rrose comenta también y analiza la mítica y desconocidísima película checoslovaca Ekstase (1933), dirigida por Gustav Machatý, que protagoniza una esplendorosa actriz llamada Hedy Lamarr, pero restando toda la importancia que podía traslucir de un film que rompió moldes, causó estragos, pero que encumbró a Hedy a lo mas alto.

Por nadar en una laguna y después correr sin ropa por el campo persiguiendo a su yegua Loni, que se lleva su ropa, es considerada la primera cinta sonora donde aparece un desnudo femenino. Pero Rrose descubre que EXTASIS también es la primera cinta comercial que registra un orgasmo femenino. Este éxtasis de Eva (alejado de los gemidos,) lo ubica de la siguiente manera:

“Una mano lánguida, un abalorio roto, el rostro de Hedy absorbiendo la pantalla y el humo de un cigarrillo enroscándose en el aire y el en el cuello de la actriz “.

También hay traslúcidas alusiones sexuales, como el acoso de la yegua al semental y una gota de rocío derramada sobre una flor, que a mi modo de ver enriquecen la cinta de Machatý, volviéndola turbadora. 

Comenta Sergi Pàmies, en el diario El País, 15 de agosto de 2005, que la cinta checa se vio en la España republicana en 1935 y provocó el siguiente elogioso comentario del poeta español Juan Gil-Albert:

 "Machaty nos presenta el amor físico en una intensa desnudez ubérrima: el hombre y la mujer se han encontrado, y el éxtasis comienza"

Jorge Ayala Blanco y María Luisa Amador, escribieron que la película se vio en el céntrico cine Regis de la ciudad de México en septiembre de 1935,  antes que en Estados Unidos. Informaron que la película era checoslovaca con título original de “Reka” y estrenada como “Éxtasis”. No aparece el nombre de Hedy Lamarr, pero sí una Hedy Kiesler. EXTASIS permaneció dos semanas en cartel y desconozco los comentarios que generó entre los críticos cinematográficos mexicanos por sus dos audaces secuencias, pero conociendo a los escritores mexicanos, no me cabe la menor duda de que remarcarían como algo insólito aquel cuerpo totalmente desnudo, sucumbiendo al canto alegre de un orgasmo producido por las mismas sirenas que enloquecen a Ulises. Solo que ellos posiblemente lo describirían como un remake de la obra cumbre de Homero....Es lastima que en aquellos años algunos escritores tuvieran que recurrir a la metáfora barata.

Cecil B. DeMille siempre dijo de ella que fué una de las actrices mas versátiles con las que había trabajado, que era disciplinada, puntual y una belleza poco común en el cine que él filmaba. También apuntó el maestro que, Hedy Lamarr conseguía sin proponérselo eclipsar el colosalismo, el espectáculo y el colorido que sus films desprendían, bastaba con uno solo de sus primeros planos para derribar los cimientos del mas cuidado decorado.

La belleza de esta actriz poseía unos cánones entre Vivien Leigh y Ava Gardner, sin parecerse a ninguna de la dos. Hedy tenía una enorme personalidad, propia de los grandes rostros que invadieron el cine de aquella época, e hizo una marca muy profunda en todos los que participó. Fué una lástima que su vida privada se mezclase con su profesión, pero inevitablemente así sucedió:

Cuando tenia 19 años, sus padres arreglaron un matrimonio con el fabricante de armas austriaco Friedrich Mandl, industrial de armas de la época, quien pese a las prohibiciones impuestas por el Tratado de Versalles, se las arreglaba para hacer negocios. Por supuesto que las relaciones públicas jugaban un papel muy importante en las actividades de Mandl. Las innumerables cenas de Mandl no podían hacerse sin contar con la presencia de su famosa esposa. Pero ella no sólo entretenía a los hombres, también escuchaba y aprendía muchas realmente interesantes. Para sus conocidos, Hedy lo tenía todo. Estaba casada con unos de los más influyentes hombres de Europa, vivía en el famoso Castillo de Salzburgo, el mismo donde años después se filmó el esplendido musical SONRISAS Y LAGRIMAS. A eso se añaden las joyas, vestidos, sirvientes y automóviles, se dijo que uno de los Mercedes de 1935 se vendió años después en 200 mil dólares. Hedy Lamarr además de ser una figura importante del cine, destacó en el mundo de las telecomunicaciones. Lamarr fue la artífice de un mecanismo que garantizaba el control remoto de las armas militares y que hoy se aplica a la telefonía móvil.

 La vida privada de Hedy no se puede decir que pasase inadvertida, fué bastante agitada, se le conocieron muchos amantes, algunos nombres importantes de la Política y del Estado. Su magnetismo trabajaba de manera infatigable tanto dentro como fuera de la pantalla.
 


Su marido Fritz Mandl, muy celoso, obligaba a acompañar a su esposa en sus viajes de negocios. Fue encerrada en casa y sometida a un estricto control. Hedy tuvo que renunciar a importantes papeles, abandonar en parte su  carrera cinematográfica y cualquier otro tipo de actividad que no fuera un simple adorno para su esposo Fritz. Ella cuenta que sólo podía bañarse o desnudarse cuando su marido estaba a su lado, acechándola. No obstante aprovechó su soledad para continuar sus estudios de ingeniería y utilizar su ingenio para sonsacar a los clientes y proveedores de su marido los pormenores de la tecnología armamentística de su época.

La relación con Fritz fue muy turbulenta y después de una escapada sorprendente. Hedy llegó a París donde logró su primero de muchos divorcios. De ahí viajó a Londres donde trabajó en varios films y conoció al productor de películas estadounidense Louis B. Mayer, con quien abordó el trasatlántico Normandie para viajar a EEUU. En el barco, firmó un contrato con Mayer, insistiendo en que se le cambiara el nombre para evitar la controversia con la película Éxtasis. Cuentan que le propusieron una lista de nombres y ella escogió el de Hedy Lamarr en memoria de Bárbara La Marr, actriz del cine mudo muerta en 1926 por una sobredosis de drogas. A partir de ese momento, la MGM la convirtió en una de las más glamorosas artistas. Así renació como Hedy Lamarr y recomenzó de nuevo su vida como actriz.

En Hollywood se la conocía por una mujer de enorme talento, el actor Víctor Mature mientras rodaron SANSÓN Y DALILA, se vió seriamente comprometido con DeMille, pues en repetidas ocasiones, la actriz recitaba sus diálogos en francés, alemán e Inglés, sin antes avisar, ocasionando al actor y a muchos del equipo una situación nada agradable. La actriz les sonreía, y su hermosura les cubría, haciendo a todos olvidar las bromas que causaba. Se cuenta que muy pocas actrices, por no decir ninguna, presentan una biografía tan curiosa, heterogénea, polifacética y especial como Hedy Lamarr. La bella actriz era además ingeniera en telecomunicaciones.

Lamarr alimentaba un profundo rencor por el régimen nazi, por lo que había ofrecido al gobierno de los Estados Unidos toda la información confidencial que disponía gracias a los contactos de su ex-marido. Pero, además, Hedy consideraba que su inteligencia podía contribuir a la victoria aliada. Así que se puso a trabajar para la consecución de nuevas tecnologías militares. El hecho de que sus patentes fueran concedidas con el nombre de casada y no por el nombre artístico impidió que la actriz fuera reconocida hasta hace bien poco.

El primer uso conocido de dicha patente se tiene en la crisis de los misiles de Cuba:

Durante la crisis de Cuba de 1962 se usó con este sistema el control remoto de boyas rastreadoras. Después de Cuba la misma técnica fue incorporada en alguno de los ingenios utilizados en la guerra del Vietnam y, más adelante, en el sistema estadounidense de defensa por satélite, hasta que en los años ochenta el sistema de espectro expandido vio sus primeras aportaciones en ingeniería civil. Así, con la irrupción masiva de la tecnología digital a comienzos de los años ochenta, la conmutación de frecuencias pudo implantarse en la comunicación de datos WIFI.

Pero, Hedy era más un trofeo para exhibir que una esposa para Mandl, hasta que Hedy decidió salir de esa vida y buscar su propio destino. En el primer intento, estuvo en un club nocturno donde se mantuvo de incógnito pagándole al dueño para que no la delatara, pero Mandl pagó mucho más y se la llevó a casa y fue encerrada en una habitación. Ocurrieron cosas extrañas, como que, según ella misma confesó, se vio obligada a tener relaciones sexuales con un cliente de su esposo, a pesar de que ella alega que golpeaba la puerta, gritando y resistiéndose.

Después volvió a escapar, drogando al mayordomo que la vigilaba, usando la ropa de éste y saliendo por la puerta de servicio. Finalmente, Hedy escapó a París donde logró el primero de sus muchos divorcios. De ahí viajó a Londres donde trabajó como artista y conoció al productor de películas estadounidense Louis B. Mayer, a quien acompañó en el Normandie para viajar a EEUU. En el barco, firmó un contrato con Mayer, insistiendo en que se le cambiara el nombre para evitar la controversia de la película ÉXTASIS. Cuentan que le propusieron una lista de nombres y ella escogió el de Hedy Lamarr en memoria de Bárbara La Marr, actriz del cine mudo muerta en 1926 por una sobredosis de drogas. A partir de ese momento, la MGM la convirtió en no solo una de las más glamorosas artistas de la pantalla, sino en su espía mas relevante.

Hedy conoció al músico George Antheil, que en Hollywood fue musicalizados de películas y columnista del Esquire Magazine, donde publicó temas sobre el romance y la endocrinología. El polifacético pianista hasta escribió un libro sobre ese tema. Antheil, que evidentemente tenía muchas habilidades románticas, conoció a Hedy a mediados de 1940. Eran vecinos, pero se vieron por primera vez en una fiesta. Hedy no estaba interesada en las habilidades pianísticas de Antheil sino en las endocrinológicas, pues quería agrandarse los senos. Por supuesto, que Antheil no tenía la menor idea de como resolver ese problema, en especial porque los implantes no habían sido inventados todavía. Por tanto, las conversaciones entre ambos se centraban en las armas, sobre las cuales Hedy tenía amplios conocimientos.

Hedy Lamarr, que por su esposo había conocido a Hitler y Mussolini y obviamente conocía algo sobre armas, como ya dije anteriormente, comenzó desplegando su idea sobre torpedos de guerra y la forma de guiarlos al blanco por medio de la radio. La idea no era nueva, pero nunca funcionó porque simplemente se podía interferir la frecuencia, el dispositivo quedaba inutilizado. Lamarr, que era una mujer inteligente, ninfómana, madre poco preocupada, espía de categoría par los americanos, pero con gran habilidad para las cuestiones técnicas, dijo Antheil que ella estaba sentada junto al piano donde él mismo tocaba una melodía, cuando a Hedy se le ocurrió que la frecuencia podía se cambiada constantemente (como se hace tocando el piano) y de esa forma se podría controlar un torpedo por radio sin que fuera interferido.

Ambos comenzaron haciendo esquemas hasta tener una idea completa de cómo podía realizarse el proyecto: "cambiando constantemente la frecuencia del transmisor, al mismo tiempo que se cambiaba coordinadamente la del receptor, resultaría imposible interferir el control del torpedo". Por supuesto que la teoría resultaba fácil de entender, pero llevarla a la práctica era otra cosa. Antheil ofreció la solución al problema, basándose en la experiencia que tuvo con su creación del Ballet Mecánico, escrito para ser interpretado por 16 pianistas simultáneamente. Sugirió utilizar una cinta perforada, como la empleada en las pianolas, para mantener al transmisor y al receptor, sincronizados. Como el piano tiene 88 teclas, sugirió que la señal transmisora empleara 88 frecuencias diferentes. El desarrollo completo del sistema le tomó a Lamarr y Antheil varios meses, hasta que en diciembre de 1940, enviaron la descripción de la idea al "Concejo Nacional de Inventores". Bajo la guía de Charles Kettering, Presidente del Consejo, el gobierno ayudó a mejorar el concepto de la idea de Lamarr y Antheil y así, el día 11 de agosto de 1942, les fue otorgada la Patente 2,292,387, para su "Sistema de Comunicaciones Secretas." Como estaba casada por entonces con el escritor de guiones Gene Markey, la patente le fue otorgada bajo su nombre de casada: Hedy Kiesler Markey.

En una de sus pocas confesiones que concedió a lo largo de su vida, le dijo a Louis B. Mayer, que habría dado todo lo que tenia, joyas, palacios, cuentas de Suiza, etc. por haber pasado las pruebas que realizó para encarnar a Escarlata O´Hara en el mítico LO QUE EL VIENTO SE LLEVO, Hedy siempre pensó que ese personaje estaba escrito para ella, que la mismísima Margaret Mitchell se lo confesó una vez, y si nos fijamos en sus muchas interpretaciones, y con permiso de mi amada Vivien Leigh, Hedy hubiera estado soberbia también. No es difícil imaginársela. Ese fué uno de sus secretos, pero como todos, tarde o temprano salen a la luz.

Hedy Lamarr se divorció de Markey, pero continuó haciendo películas; "Boom Town" con Clark Gable, "White Cargo", de la que dijo:

"Pensé que sería memorable haciendo papel de ninfómana."

No pudo trabajar en CASABLANCA, LUZ DE GAS y LO QUE EL VIENTO SE LLEVÓ, muy a su pesar, porque eran películas en las que estaba tremendamente interesada, y usando la imaginación, no hubiera quedado muy mal, pero se mantuvo en las primeras planas debido a los escándalos de su vida privada. Tuvo varios matrimonios a cual peor. Era muy difícil convivir con una mujer como Hedy, una actriz que añoraba el éxito, el glamour, la fama.......y tal vez para amortiguar este vacío tuvo centenares de aventuras amorosas.

A partir de 1941, Hedy se dedicó a ayudar en el esfuerzo de guerra, vendiendo bonos. Con su agente y representante, idearon que cualquiera que comprara 25 mil dólares en bonos recibiría un beso de Hedy. Vendió 7 millones de dólares en una noche. Pasó la guerra y pasó el tiempo, fundó su propia compañía cinematográfica, donde se produjeron algunas películas mediocres con ella como estrella. En 1957, ingenieros de "Sylvania Electrónica Systems Division", de Buffalo, Nueva York, utilizaron transistores para desarrollar el sistema inventado por Lamarr y Antheil y en 1962, el concepto fue adoptado por el gobierno de EEUU para las comunicaciones militares, tres años después que la patente caducó. El concepto de las comunicaciones con saltos aleatorios de frecuencia ahora denominadas "Spread Spectrum",  es una tecnología utilizada no sólo en los medios militares sino también en los civiles, pero no usando una cinta perforada de papel para sincronizar el transmisor y el receptor, sino microprocesadores que controlan los saltos de frecuencia. Entre 1995 y 1997, en Estados Unidos se patentaron 1203 ideas relacionadas con el "Spread Spectrum". ¿En que medida la idea de Hedy Lamarr puede haber influido en esas patentes? Es difícil de decir, puesto que varias ideas similares surgieron en varias partes del mundo.


De cualquier forma, Lamarr nunca ganó un centavo por su invento, cosa que muchos otros aprovecharon, ganando mucho dinero, en vez de ello, Hedy fue desapareciendo del ámbito científico, artístico y de la vida pública, tan rápido como llegó, era como un canto de sirena anunciado, hacia una de las mujeres mas bellas que ha dado el cine, y con infinidad de registros que como en otros muchos casos, fueron desaprovechados por la industria. En los años sesenta vivía en la pobreza, olvidada por Hollywood y por sus seis maridos: Fritz Mandl, Gene Markey, Sir John Loder, Ted Stauffer, W. Howard Lee y Lewis J. Boles.

 
Pero en 1966 Hedy Lamarr volvió a ser noticia al ser arrestada por la policía por robar artículos en la tienda "May" de Los Ángeles. Fue declarada inocente por decisión del jurado que votó 10 a 2. y aquello terminó con su carrera cinematográfica definitivamente. Lamarr se mudó a Florida donde también fue acusada de robar maquillajes y Ex-Lax en una de las tiendas de la cadena "Eckerd Drug Store". Esta vez la firma retiró la demanda debido a la publicidad negativa que el hecho acarreó. El aspecto que presentaba en aquellos años, a pesar de su pobreza, el olvido y los incidentes, era majestuoso, existen pocas imágenes de aquellos años, pero conservó hasta el ultimo momento ese aire de Reina Egipcia, de Diosa cubierta de raso, caminando por una alfombra de flores caídas del mismo crepúsculo de los dioses.


El 12 de Marzo de 1997, fue honrada por la Fundación Frontera Electrónica, por su gran contribución a la sociedad. Su hijo Anthony Loder, recibió el premio en nombre de su madre y reprodujo una cinta con las palabras de Hedy, después de mas de 20 años de no haber concedido entrevistas.

Siempre nos fijamos en la belleza, en el estilo, en una figura deslizándose sobre un suelo brillante, atesoramos en nuestra mente esos momentos que el cine nos ha proporcionado y sigue dándonos, lo guardamos en la mente y cuando alguien o algo nos recuerda ciertos films, rápidamente volvemos a contemplar esa magia que desprenden ciertos actores sobre la pantalla de una sala, embriagándonos de su fuerza y como una espina del rosal se nos clava en la piel, sin proporcionar daño alguno, porque esa y secuencias parecidas ya cuelgan libres al viento en ese árbol al que llamamos pensamiento...... Hedy Lamarr hace muchos, muchos años quedó balanceándose entre mis ramas, y espero que el viento no se la lleve nunca.

 

 

 

Hedy, falleció mientras dormía, el 19 de enero de 2000.

 

 Su herencia de 3 millones de dólares fueron repartidos a sus dos menores hijos, salvo una parte que fue para su secretaria personal y un amigo íntimo que siempre estuvo a su lado y la sorpresa de su legado mas significativa fué que a un policía local, que la acompaño los últimos años de su vida, le dejó 83 mil dólares.

El día del Inventor se celebra el 9 de noviembre, fecha de su cumpleaños, en su honor
 

Hedy pidió que sus cenizas fueran esparcidas en los bosques de Viena, cerca del lugar donde nació.