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JOAN CRAWFORD

 

 

 

 

 

 

 

 

 Siempre que se organizaban fiestas en las lujosas mansiones de Hollywood, se contaba con la presencia de Joan Crawford y su "Circulo de costura", con los que compartía toda clase de sensaciones, a cual mas extravagante y direccionadas hacia el sexo. Joan fué después de Mae West, la actriz mas solicitada tanto por hombres como por mujeres, a sus pies se rindieron magnates de la industria, directores de prestigio, actrices de segunda, tercera y hasta de cuarta fila, pasando por los rostros mas bellos del cine, esas leyendas míticas que hicieron historia por poseer la magia y el talento de los dioses. Se hablaba de que Joan era una perfeccionista, una mujer con mucho poder en la industria, donde exigía a todos los que pasaban por sus manos un contrato confidencial tan estricto, como si hubieran sidos firmados por la misma mafia americana. Jamás nadie le puso obstáculos, ni objeciones y mucho menos negarse a sus gustos y caprichos, como si de una reina se tratara. Siempre le rodeó una leyenda, que aún hoy en día sigue siendo motivo de enorme curiosidad, tanto en escritores de la talla de Donald Spoto, como en sus tiempos lo fué del mismo Truman Capote, al que consideraba uno de sus mejores amigos. La aureola de misterio de Joan no era nada relacionada con sus maridos, sus hijos, sus películas o sobre su inmensa fortuna. De Joan se decía que buscaba en sus amantes la entrega total, hasta extremos enfermizos. Usaba con las mujeres el tribadismo mas largo conocido, algunos duraban mas de dos horas y sus frotamientos mientras practicaba el sexo concluían con gritos ensordecedores que causaban estupor y miedo. Con los hombres ejercía de caballo dominante, dejando la posición femenina a su pareja. Sea o nó leyenda, lo realmente cierto es que Joan Crawford fué mucho mas que una estrella o una mente vagabunda en busca del placer perdido, Joan pertenecía a esa constelación, donde la luz brillaba sin cesar delante de una cámara y caía en la penumbra una vez se apagaban los focos de los Estudios.

  

Las compañías preferidas de Joan, siempre fueron su «El círculo de costura», y así se ha denominado al grupo privado de mujeres homosexuales y bisexuales de Hollywood. Este grupo existió realmente y eso lo saben todos los que han escrito sobre la actriz. Este grupo danzaba en la oscuridad de la llamada «Edad de Oro del cine», entre los años 1920 a 1950, a este circulo pertenecieron ídolos y leyendas del cine como Greta Garbo, Marlene Dietrich, Joan Crawford y Bárbara Stanwyck, así como la guionista Mercedes de Acosta y muchos mas nombres también entre los actores mas destacados, sobre todo los que atesoraban un marketing dirigido hacia la galanura mas potencial, como pudiera ser, por ejemplo, el apuesto Errol Flynn. Mantuvieron su existencia en secreto, pues el código de conducta de Hollywood no permitía la aparición de la homosexualidad en el cine, ni que personas que tuvieran esta inclinación fueran conocidas públicamente o trabajasen en la industria. Sobre todo en el caso de grandes nombres del cine o esos mitos vivientes que siempre serán las grandes estrellas de la pantalla, además esto se prohibía con las correspondientes cláusulas que iban anexas a los contratos firmados por los actores. Hoy en día puede parecer ridículo, totalmente fuera de lugar e injusto, pero es la verdad. Me gustaría destacar entre toda esta información alrededor de Joan Crawford, que a las estrellas de entonces no se les consentía que tuvieran una vida privada fuera de lo establecido por la puritana sociedad americana y en muchos casos iba mucho mas lejos de esa misma prohibición, pues la historia de Hollywood y sus habitantes está llena de casos extraños, de muertes sin resolver, de nombres que sin saber el motivo, desaparecieron del Olimpo de los Dioses, dejando una estela de extrañeza y preocupación a su alrededor. ¿Nombres?.....se podían dar cientos de ellos, pero solo con este dato final se pude comprender como funcionaba todo en la llamada "época dorada"; La mafia americana controlaba mas del 80 por ciento de los diarios de Hollywood y ejercía un total dominio, especialmente en The Hollywood Reporter, el mas influyente y respetado por todos....¿Nombres?....¿Hace falta mencionarlos?.... 
 

 

 

 

Sin duda resulta demasiado triste que a los actores de entonces se les pueda juzgar ahora, sacando a la luz biografías no autorizadas de ellos, intentando dar un color distinto a sus vidas, cuando lo que verdaderamente importa es el legado que nos han dejado con sus filmografías. No obstante es injusto obviar estos datos, por mucho que pueda molestarnos, o simplemente no estemos de acuerdo con la estela de morbosidad que los mismos puedan producir. Tanto lo profesional, como lo privado forma parte de sus perfiles y creo que puestos en una balanza, siempre serán recordados por los títulos de sus films. Yo al menos así lo pienso y así quiero que conste.  

 

Cuando fijas tu mirada en la pantalla, cuando te dejas llevar por unas imágenes, siempre hay un punto en el físico que  atrae, en unos cosos puede ser la transparencia de la ambiguedad que trasmiten, el caminar sinuoso de un cuerpo, el movimiento de una  mano, la sonrisa.... Creo que en Joan Crawford lo primero que me viene a la mente son esos enormes ojos, no bellos, pero sí grandes, vivos, cargados de historia, de vivencias, de pasión y creo sin equivocarme, también de intenso desamor. Son como dos enormes piedras suspendidas en un acantilado, bañándose por la tibieza de un mar en el ocaso de cualquier atardecer. Joan poseía uno de esos rostros intemporales que ha dado el cine, no tenía ni origen, ni fecha de caducidad, era simplemente un lienzo con proyección de vida, y sus faros, dos ojos increíblemente vivos. Algo de brujería se me quedó la primera vez que me alimenté de la figura de esta notable actriz, algo extraño como enigmático, que me hacia recordar cuando la veía en pantalla, parecido a mis noches de insomnio bajo un techo terriblemente frío, como son las sombras de la adolescencia. Pero Joan Crawford era como esa diosa vestida de negro que subía las escalinatas del Olimpo, dejando tras de sí un intenso aroma a perfume.... Mi mente ante esta visión, es como recordar el olor de los cines de barrio de mi infancia, con sus programas dobles.....Es casi lo mismo, aunque en muchos de los casos, no era especialmente por una subida al Olimpo, sino por la forma en que se movía la figura de una bruja llamada Joan Crawford, totalmente vestida de raso negro, con un solo punto de luz: el brillo de sus ojos.

 

 

 

 

Las actrices como Joan Crawford son como brillantes en bruto, dispuestos a ser tallados en mesa del mas concienzudo artesano. Son piedras preciosas de incalculable valor, pero opacas al principio, en espera del viento que a su paso deje sobre ellas ese color etéreo y el brillo que las hará eternamente únicas. Así siento y siempre recordaré así, a una extraordinaria mujer que pasó como un huracán por el firmamento de los habitantes del Hollywood e hizo correr ríos de tinta dentro de su vida personal.

 

Me dijeron en una ocasión sobre las actrices y los actores del cine, una frase que todavía hoy me parece un disparate:

 

!!Son como los demás.....la diferencia es que parecen mas grandes por la pantalla!!

 

A lo que contesté:

 

!! Son de un material tejido con hilo de oro, hechos del humo de los sueños y su magia nunca podrá desaparecer, porque son el resultado de una fascinación que nos hará siempre soñar!!.

 

De Joan, solo los que admiramos su trayectoria en el cine, tenemos derecho a ponerla en el sitio que le corresponde, al margen de los mucho que se ha escrito sobre esta importante mujer. Siempre tuvo mala fama entre sus directores, que rápidamente la catalogaban de caprichosa e insufrible, (acaso los genios no lo son). Tampoco era querida entre sus compañeros, algunos de los cuales la odiaban desmesuradamente. Sus manías ocuparon durante años bastante espacio en la prensa de Hollywood, insistiendo constantemente en una obsesión enfermiza por la limpieza, hasta el punto de llegar a decirse que se lavaba nerviosamente las manos cada cinco minutos, que tan sólo fumaba el primero de los cigarros que componían un paquete o que nada mas levantarse soportaba el intenso frío del hielo que restregaba por sus ojos.. Ni su muerte estuvo libre de escándalo. Según cuentan, mientras agonizaba, sus últimas palabras fueron dirigidas en tono desafiante hacia su criada, que rezaba en voz alta:

 

"¡Máldita sea!... No te atrevas a pedirle a Dios que me ayude".

 

Sin embargo, todos acudía a la Crawford cuando había que poner un ejemplo de como era una estrella de cine.

 

 "No importa lo mal que me cayese: es una estrella" - ( Humphrey  Bogart.)

 

 "No te atrevías a decirlo, pero la sentías dentro. No puedo emplear otra frase para definirla" - ( Henry Fonda.)

 

"La palabra que me venía a la cabeza era su glamour y eso puede suplantar cualquier situación. Joan era en el amplio sentido de la palabra, una estrella."  (James Stewart.)

 

 

 

 

 Contrajo matrimonio con Franchot Tone, Philipo Terry y Alan Steele. Adoptó  cuatro niños y se llegó a decir que era una devoradora de hombres y mujeres. Amaba por igual en ambas direcciones y se comenta que llegó a tener en el mismo lecho a tres mujeres en una sola noche. Yo, sinceramente  no creo que eso pueda definir la labor artística de una persona, pero en cierto modo hasta pueda enriquecerla, lo contrario es a nivel personal, pero en eso yo siempre me limito a transcribir la información que me es eviada. Lo que yo pueda pensar de los actos íntimos de los seres que pueblan el planeta, no soy nadie para juzgarlo, porque la libertad en todos los campos es el mayor don que un ser humano puede atesorar.

 

Al decaer su fama fue dejando el cine para dedicarse a los negocios, ocupó con enorme éxito la  vicepresidencia de Pepsi-Cola y llegó a ser la primera mujer que accedió a un puesto de directivo en el más importante  club de hombres de negocios de Nueva York. Creo amigos míos, que si a su forma de vivir le añadimos este handicap empresarial, tenemos delante de nosotros algo mas que una mujer de ojos grandes o cuerpo excitante.

 

Su boca, su rostro cuadrado y sus inmensos ojos la convirtieron en una de las actrices más carismáticas y con mejor registro dramático de la época. Era conocida con el sobrenombre de "La dama". Yo puedo decir gratuitamente que Joan me cautivó en muchas de sus cintas, que me hizo sentirme hombre, gangster, cowboy, etc.. pero lo que no pude dejar de sentir, es el enorme respeto que me causaba y me sigue causando la contemplación de sus ojos....Tal vez como dije al principio, por su viveza, pasión y misterio....... No era precisamente bella, pero siempre me hacia pensar en la belleza cuando la tenia delante...y no he podido olvidarla.

 

La recuerdo constantemente en ese gran guiñol que es QUE FUÉ DE BABY JANE, creo que en el film Robert Aldrich nos dejó todo un legado de como debe hacerse una buena película, y cómo tiene que interpretarse. Cuentan que Aldrich, se paseó por los estudios con la idea para una  película que iba a contar con dos glorias de los años dorados de la Meca del cine. era el año 1961 y ningún estudio daba su visto bueno a un thriller protagonizada por Bette Davis y Joan Crawford, nadie creía en las  posibilidades de una película interpretada por estos monstruos, máxime  cuando entre ambas había una tremenda enemistad. Al final, Aldrich consiguió financiación y adaptó la obra de Henry Farrell al cine. Con un espléndido guión de Lukas Heller, la historia gira en torno a dos hermanas que han saboreado el mundo del espectáculo desde pequeñas y en el que ambas han tenido momentos de éxito. En un determinado momento de sus vidas, una de ellas, atropella a la otra y la deja inválida. Posteriormente, se queda a su cuidado para atormentarla. Las escenas con de Bette son escalofriantes, tétricas, pero irrepetibles. Estuvieron con sus maquillajes exagerados, como guiñoles de espacio cerrado, creando un micro clima que salta en añicos, consiguiendo que nos rindamos ante tan enorme profesionalidad. Creo que nunca Bette y Joan estuvieron tan brillantes, sus interpretaciones llenas de cinismo, de olor a pergamino, pero tan nuevo y actual como cualquier film de ahora, y en todos esos momentos uno sucumbe, cayendo de bruces en un caótico blanco y negro de proporciones vampiricas. Una vez mas era demostración palpable de que ambas actrices todavía podían dar lecciones de interpretación a las generaciones nuevas de actores. Por cierto, se pasaron peleándose durante todo el rodaje. Años después, le preguntaron a Bette por su compañera de reparto, la actriz dijo:

 

"Si tuviera que ir al cielo y estuviera ese vejestorio, preferiría pudrirme en el infierno".

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Hace escasos días leí en la prensa un articulo que decía lo siguiente:

 

Matthew Smith acaba de publicar un nuevo libro que lleva el título: "Victim: The Secret Tapes of Marilyn Monroe",

Según Smith, se ha basado en las famosas grabaciones que fueron hechas en las sesiones de terapia a las que acudía la actriz. Explica de forma detallada todos los pormenores de ciertos momentos de intimidad de Norma Jean, y de sus experiencias lésbicas, de cómo ella y Joan Crawford practicaron sexo. En una de las cintas - afirma Matthew Smith,  que se puede oír perfectamente a Marilyn Monroe decir:

 

 "Le dije a ella que no me gustaba hacerlo con una mujer y, después que la dejé, se volvió muy maliciosa"

 

Me parece gratuito que se juegue a estas alturas con las confesiones que hizo Norma Jean, como si fuera algo sobrenatural, algo procedente de otra galaxia. ¿Realmente, me pregunto, si en pleno siglo XXI, extrañan sus palabras?, a mi me parece totalmente natural que se refiriese a una  "posible" experiencia lesbica con Joan Crawford diciendo que no le gustó. Es hasta aplaudible su respuesta, porque demuestra, una absoluta  sinceridad, y una forma de ver la vida como solo ella sabia hacer. Está claro que era una mujer anticipada a tu generación y también veo lógico la "posible" reacción de Joan ante el rechazo de Marilyn. Lo que no me parece justo es que se pueda escribir sobre unas cintas que ni están en poder de ningún medio y mucho menos de un determinado escritor, como es el caso de Matthew Smith,  cuando realmente son propiedad de la familia de Ralph Greeson, y hasta la fecha ni Dios ha tenido acceso a ellas....

 

!!Vergonzoso!!..

 

 

 

 

 La Crawford aprovechó el enorme éxito de QUE FUÉ DE BABY JANE, para interpretar una serie de películas de terror, en su mayor parte dirigida  por William Castle.

 

"Me arrepiento de aquellos filmes, pero, en su momento, tuve muchas esperanzas, sobre todo con Strait-Jacket.. Incluso pensé que El circo del horror podía ser buena, pero resultó ser la peor".

 

 Lo último que hizo fue una intervención con un jovencísimo Steven  Spielberg, que la escogió personalmente para rodar el episodio piloto de la serie "Night Galleries". Después, se comenta que tras contemplar largo  rato una horrorosa fotografía que se había publicado en una revista del corazón, Joan Crawford tomó la decisión de abandonar la escena y no volver  a aparecer públicamente mas. Sin embargo, el escándalo que suele acompañar a las grandes estrellas, y que ella cultivaba con nostalgia, la llevó a una dura lucha con su hija adoptiva, Christina, que publicó en los años ochenta "Mommy Dearest", un manuscrito que nos presentaba a la estrella como un ser egoísta y cruel. Tras interminables litigios, Christina se quedó sin herencia y la imagen de su madre acabó por los suelos.

 

Ya sus amistades de antes, su circulo de costura y los seres que amó, quedaban lejos, demasiado perdidos entre los muchos recuerdos que la acompañaron los últimos años. No me cabe la menor duda de que Joan mordió a la vida su trozo mas deseado, le arrancó sus arterias y se bañó como una sirena en los caminos del sentimiento y el placer como nadie hizo jamás. Tal vez la única que podía nivelar esa balanza fuese Marlene Dietrich, y ambas en muchos momentos que compartieron juntas nunca imaginarían que serian recordadas también por esta ambigua forma de placer.

 

 

 

 

Sus últimos años los pasó entre el wodka, totalmente sola en su apartamento de Nueva York y aquejada de un cáncer de pulmón. Pero quiero hacer una aclaración. Joan vivió entre brumas, magia, admiración, dinero, sexo y prestigio....No me cabe la menor duda de que fué una extraordinaria mujer, una espléndida estrella en todo el amplio sentido de la palabra, y estoy seguro de que esté donde esté, hacia donde dirija la fuerza de sus ojos penetrantes, lo único que borrará esa turbiedad de los últimos años en soledad, es la luz de una autentica gloria, porque el nombre como el de JOAN CRAWFORD hace que sigamos amando el cine y admiremos el glamour de una época inolvidable.

Con solamente eso, consigue que esta frase brille con luz propia una vez mas:

 

 
 

!! Los actores y actrices del cine que amo, están hechos de un material tejido con hilo de oro y humo de sueños. Su magia nunca podrá desaparecer, porque son el resultado de una fascinación que siempre nos hará soñar!!.

 

 

 

 

 

 

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