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LOS  DIEZ  MANDAMIENTOS

OBRA CUMBRE DE CECIL B. DEMILLE

 

 

 

 

Esta película esta entre las privilegiadas a las cuales nunca les puede afectar el paso del tiempo. Estrenada hace 59 años, y se reestrenó en los cines como tres veces mas, atesora todos los ingredientes de lo que es en sí el cine. El reparto es ESPECTACULAR: Charlton Heston interpretando un Moisés que le viene como anillo al dedo. Yul Brynner en uno de sus mejores caracterizaciones como Ramses II., Sir Cedrid Hardwike edificante como el padre de Ramsés, Anne Baxter como la sobrina del faraón, bella hasta decir basta, con un vestuario impecable. John Derek como Joshua. El genial Edward G. Robinson como el judío vendido a los egipcios. La producción y los efectos especiales todavía hoy, en pleno siglo XXI causan asombro, si pensamos que se rodó hace 59 años. La Historia: Con licencias que no alteran para nada la esencia del mensaje: El Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, el mismo Dios de Judíos y Cristianos del Antiguo Testamento que salva a su pueblo elegido de la esclavitud en Egipto. Para los cinéfilos, en este film hay escenas que permanecerán en nuestra retina para siempre. La rival en la entrega de los Oscars fué: "La vuelta al mundo en 80 días" que obteniendo el Oscar a mejor película en ese año produjo una de las mayores injusticias de la historia del cine. Dentro del género Histórico-épico, es la mejor. Es perfecta en todos sus aspectos. Fotografía, banda sonora, actores, montaje, etc... A destacar especialmente unos efectos totalmente revolucionarios y adelantados para su época (teniendo en cuenta que no se contaba con la tecnología de ahora). A pesar de su largo metraje, no abruma en ningún momento. Posee planos y escenas que perdurarán en nuestra retina para siempre, por su espectacularidad y magistralidad. Para todo buen amante del cine, es imperdonable no ver una película así. Es una pena que en su época de estreno, no se le valorara lo suficiente, reitero los premios Oscars. Pero al final el tiempo ha hecho justicia, y la ha puesto donde merece, entre las más grandes superproducciones de la historia del cine.

 

Secuencias memorables:

 

-Los millares de esclavos arrastrando una gigantesca estatua del Faraón con las pirámides y rojo paisaje del antiguo Egipto.

 

-Los carros del nuevo Faraón saliendo de la ciudad, flanqueda por una fila de gigantes estatuas de Leones a los lados.

 

-La lengua de fuego que impide el avance de la caballería egipcia.

 

-La apertura de las aguas del mar (un plano que ha hecho historia), así como el momento en que se cierran para sepultar por siempre la carga caballería egipcia..

 

 

 

-El momento en que se sienta el Faraón junto a su esposa, y dice: "Su Dios, es Dios"....Momento electrizante y mágico.

 

-La escritura de las tablas de la ley por el dedo de Dios.

 

 

-La escena en que Moisés, desde lo alto de la montaña lanza las tablas de la ley sobre el pueblo rebelde de Israel.

 

 

Extraordinaria epopeya bíblica sobre el profeta judío Moisés y su misión libertadora con el pueblo hebreo de las garras del yugo egipcio, llevada a cabo por Cecil B. DeMille, uno de los cineastas más minuciosos y exigentes en la historia del séptimo arte, y uno de los pioneros en hacer de sí mismo en sus obras, mucho antes de que otros cineastas como Erich von Stroheim ó Alfred Hitchcock lo hicieran...Una larga aventura de más de tres horas de metraje, en donde se nos da una pequeña vuelta por este breve capítulo histórico de raíces bíblicas, aunque el equipo de guionistas de la cinta; Aeneas MacKenzie, Jesse L. Lasky Jr., Jack Gariss, y Fredric M. Frank tomaron algunas de las ideas del historiador judío fariseo Flavio Josefo. Con una brillante fotografía en color a cargo de Loyal Griggs y una correcta banda sonora de Elmer Bernstein, DeMille supo crear el misticismo y la leyenda justa y adecuada a las circunstancias, añadiendo un eficaz ritmo narrativo, una BRUTAL puesta en escena llena de faraónicos decorados, y donde incluso los efectos especiales, confirieron al conjunto de la grandeza y mística adecuadas.

La Biblia es uno de los manuscritos mas fascinantes que se han escrito. Sus personajes, hombres, mujeres, hazañas, epopeyas y leyendas, forman parte de un entramado, el cual vemos con ojos expectantes, con labios entreabiertos, no pudiendo evitar que en su fibrosa tela se nos queden pegados los dedos cuando intento escribir sobre uno de los capítulos de sus diez dorados y perfectamente estudiados tomos...... Veo con alcance de águila, y bebo de cristalinos manantiales, amo la  bipolaridad, pero lo que nunca haría es, dejarme trasportar a un oasis, cuando mis pies se deslizan por campos yermos. De Mille, uno de los pilares del cine, no debió pensar de la misma forma o no tuvo la libertad de la tecnología del siglo veintiuno, para insertar su pequeño prologo a la amplia y fructífera carrera como cineasta. De Mille, tenía los ojos empapados por ese líquido del Olimpo y a pesar mío, dejando en maleta cerrada "tela de araña", me aparto a la izquierda del director de directores y voy a intentar explicar como simple espectador, de la forma mas personal que me sea posible, este enorme monumento cinematográfico que es:

LOS DIEZ MANDAMIENTOS.

 

 

Si algo guardaría como un talismán del film, para reencontrarme con el buen cine, es sin duda el espectáculo visual sin precedentes que entra de golpe en el recuerdo y nos hace tambalear, acercándonos a aquellos años cincuenta, en que yo, siendo un adolescente, sentía el cine como una droga fertilizante y alimento que me ha ido nutriendo lenta, pero progresivamente, haciéndome gigante en conocimientos, enano en sabiduría, pero un enamorado de este arte al que no puedo ya prescindir de él, es mi vida..... Dentro de esa digestión pesada de mi fiebre cinéfila, conservo de LOS DIEZ MANDAMIENTOS, hermosos recuerdos  y como siempre... el que haya seguido mis escritos lo sabe muy bien, suelo basarme también en vivencias personales que mezclo cuando escribo sobre Films de los que pretendo estén en su lugar apropiado de mi CINEPARAISO.... ¿Motivos?, sencillo, los que amamos el cine llevamos un mucho de materia egocentrista en nuestro interior, pretendemos que todos vean lo mismo que nosotros admiramos y amamos, pura utopía a veces, pero hermoso y loable de intentar, pues con ello hacemos llegar a los que aún desconocen títulos puntuales, al tiempo que ese gigante en conocimientos me deja llevar por la sabiduría del enano que me mantiene con vida. Es mi sentido y propósito homenajear algunos títulos. Siempre en mi retina esta enorme actriz: ANNE BAXTER, por su feminidad, su glamour, por su azulado erotismo y por esa forma increíble de absorber todo en pantalla cuando aparece ella....... Siempre admiraré a mi YUL BRYNNER, aquí encarna a un esplendido Ramsés. Su forma de trasmitir virilidad, de excitar, haciendo sentirnos incómodos en nuestra caliente butaca, inquietos por no poder compartir el calor que su figura desprende y gozándole visualmente, es impresionante todo en él y ese magnetismo con el que baña a su ambicioso Faraón..... Realmente no creo que Yul Brynner dejase mejor herencia  que ese tríptico compuesto por " Salomón y la Reina de Saba", "El Rey y yo" y una obra de culto bíblica titulada "Los Diez Mandamientos"....

 

Sirvan estas imágenes para admirar la impactante presencia de ANNE BAXTER y YUL BRYNNER.

 

 

Son engendros ambiciosos, tristes, expectantes, brillantes y seductores, Ella, la despreciada enamorada, la mujer que es capaz de todo por el amor de un hombre, la mas tarde resignada y hastiada esposa de Ramses II, pero siempre, serpiente de mil colores que va desgranando plano a plano para deleite del espectador, toda una figura de mujer-ángel-demonio, de gozos inconfesables en las salas de aquellos cines de nuestra niñez. Sueños de alcoba de adolescente, que nos hacia vibrar, aunque solo fuera en esos instantes rápidos del orgasmo deseado, por haber poseído mentalmente a la misma esposa del Faraón de Egipto........El, el propio Ramsés-Brynner como compañero de viaje, ese oscuro objeto de deseo de hombre, capaz de aplastar, de brillar, de construir y derribar al mismo tiempo, ese otro hombre que desde la lejanía de mil colores, dentro de mi cerebro, nos trae con claridad lo que Judy Garland en "Somewhere Over the Rainbow", decía en una bella melodía que ha pasado a ser mi banda sonora.

 

De Mille no quería la mínima improvisación. Una parte del presupuesto se destinó a la reconstrucción del antiguo Egipto, tanto en estudio como en el propio país del Nilo. El voluminoso guión, fué supervisado por DeMille. Aquí encuentra Cecil B DeMille un problema: hay escasas referencias a la juventud del profeta, por lo que se echa mano del Corán y de escritos de la época y "construye" una historia que bien podría haberse desarrollado, o ser leyenda. El resto del guión es fiel al Deuteronomio y al libro de los Números y está firmado por Aeneas MacKenzie, Jesse L. Lasky Jr., Jack Gariss y Frederic M. Fran, que cuentan con el investigador Henry Noerdlinger; un guión que, se pretende que a lo largo de cuatro horas, mantenga la atención del espectador. Para ello DeMille juega con su enorme sentido del Séptimo Arte y el espectáculo, se apoya en los efectos especiales de John P. Fulton que, en su momento, y siempre retrocediendo en el tiempo, en aquellos años cincuenta, sin los medios tecnológicos de este siglo veintiuno, resultó insuperable y un trabajo artesanalmente perfecto. Solo la secuencia del paso del Mar Rojo, se tardó medio año en terminarse: se ruedan numerosos planos en la orilla del Mar, y luego se mezclan con lo filmado en los estudios. Para figurar la inmensa tromba de agua, se construye un gigantesco tanque en la Paramount, que permite hacer caer los 2.700 litros en menos de 10 minutos. Esto se rueda contra fondo azul, para luego poder combinar las imágenes filmadas. Si bien en algunos planos se detectan las líneas de las transparencias, el resultado no deja de ser extraordinario y fascinante. Hay secuencias que precisaron 22.000 extras, otras sobrepasaron los 30.000, yo creo sinceramente que nada, ni nadie, hoy en día podría reunir con la humanidad tan asombrosa que trasmiten aquellos hombres y mujeres, conducidos por su profeta, con ojos dilatados, con las pupilas ensangrentadas, dejando atrás la ira del mismo Egipto, y la maldición de sus dioses, de la forma en que Cecil B. DeMille les conduce, y la maestría con que ha pasado a ser escenas cumbres, que dan un verdadero sentido al Séptimo Arte. El rodaje comenzó en Egipto, el 14 de octubre de 1954, en un ambiente extraordinario, cuadriculado y disciplinado........ Quiero insistir en este aspecto, pues era mucho el dinero invertido, y el film no podía permitirse el lujo de retrasos, caprichos, etc. y la mano férrea del maestro fué considerada por muchos, totalmente "militar" e irrevocable. La primera secuencia que se filma es la del Paso del Mar Rojo, al que sigue la entrega de las Tablas de la Ley.......... Casi un año de exteriores, y otro prácticamente en los Estudios Paramount.

 

Antes de su estreno, Cecil B. De Mille dijo en una entrevista:

 

 

-"Es un drama que concierne no sólo al año 1300 antes de Cristo, sino los que ocupan hoy la primera página de todos los periódicos... En las relaciones entre Moisés y Ramsés, tenemos el antagonismo entre estas dos enormes fuerzas: El faraón adorado como un dios, con un poder increíble en sus manos; su pueblo esclavo y su palabra ley. Moisés es la oposición, armado con una vara y un fuego de libertad proveniente de Dios. No hay drama más vital para toda la humanidad que este... Un conflicto humano, siempre antiguo y siempre moderno, el cual surge del pasado, avanzando con todo su esplendor hacia el futuro... Winston Churchill identificó a Moisés y a su obra como:  "El paso más decisivo hacia adelante en la historia de la humanidad". Y para  mí, recrear a este Moisés ha sido mi más gran oportunidad en los cuarenta y tres años que llevo como director" -.

 

"Los 10 Mandamientos" se convirtió en un triunfo tan monumental como su producción: en Estados Unidos dió 43 millones de dólares, a los que se unen los dividendos de la explotación mundial más las numerosas reposiciones y sobre todo la versión ampliada a 70 milímetros que, sin duda, supuso un verdadero acontecimiento para las generaciones de los años 1970. Es un film que supone una sombrosa y abrumadora epopeya de las que, insisto, ya no se hacen. Una película inmensa en todos sentidos, cine autentico, pura magia, enorme espectáculo, historia o leyenda, conjugándolo con esos personajes bíblicos que despojándoles de sus rancias vestiduras, de alguna forma los poseímos en nuestra intimidad y que todavía hoy, en pleno siglo veintiuno muchos cinéfilos se resisten a confesar. Quiero volver a los momentos críticos de mi etapa de ensoñación sobre este cine mío, al que denomino "Cineparaiso", tal vez en parte en recuerdo a esa gran película italiana....Tal vez porque  algo de paraíso nació en mí en aquellas tardes otoñales, aquellos lejanos días de verano sofocantes, o tal vez ambas cosas, fundido todo en las pantallas raídas de los cines viejos de Madrid....En aquellos días y soportando una enorme fila de espectadores que pacientemente esperaban la entrada al cine para presencias el film que presagiaba algo inusitado y fuera de común.... "Los Diez Mandamientos"...., recuerdo perfectamente a pesar de mi edad, su enorme cartel, a ambos lados del paso al Mar Rojo, la figura de Moisés-Heston y Ramsés-Brynner....y esperaba, esperaba, hasta que entré en el interior del local y ya nada fué igual. Curiosamente años mas tarde me sucedió lo mismo con "Lo que el viento se llevó"...y aún hoy en día, todo aquel espectáculo se sigue azotando la mente, la vista y el oído, asimilando la Biblia, bebiendo el Antiguo Testamento a través del cine, con el entrañable technicolor, la música inconfundible de Elmer Bernstein  y con la magia que solo el maestro de "El mayor espectáculo del mundo", pudo darnos......No voy a criticar, si su Moisés está mas en la línea de un John Wayne que el profeta del Sinaí, no voy a enjuiciar si su forma de conducir al pueblo de Israel es la correcta, y si sus tácticas son las que Dios le impuso, o las que él quiso imponer. No voy a desnudar a un Faraón que, mas que un hombre tremendamente atractivo y poderoso de Egipto, puede parecer ese pistolero del Western "Los siete magníficos", o si mi admirada Anne Baxter es mas una glamourosa top-model, que digna esposa de Ramses, o mujer despechada de un elegido de Dios.....Esas cosas las dejo a vuestro criterio, a los críticos, a esos expertos en nada y poseedores de todo. Yo, simplemente voy a dejar constancia para los que lean mi trabajo, para los que busquen imágenes, que "Los Diez Mandamientos", que es una obra maestra donde las haya..."La mejor historia bíblica", como se le ha denominado, ejemplo del colosalísimo del cine, espectáculo poseedor de sombra imposible de destruir, y porque es en sí, su caudaloso río que, va regando de belleza a su paso, dejando sobre sus orillas los reflejos del arco iris, o lo que viene a ser lo mismo, las semillas de la autentica esencia del Séptimo Arte.

Nos guste o nó, seamos críticos o nó, pero enamorados absolutos de este noble arte, consumidor insaciable de los momentos mágicos que el cine ofrece, quiero rendir mi tributo de admiración, mi gratitud eterna hacia los padres y maestros del Séptimo Arte.....No se me ocurre nada mas patético y a la vez tan bello como lo que nos regala Billy Wilder plasmado en la figura de Norma Desmond en ese monumento que es "Sunset Boulevard", y al igual que ella, diría:

- !!! Estoy preparada... Señor De Mille !!!.

En ésta frase de Gloria Swanson resume el poder de los Estudios, de un director, o del mismo crepúsculo donde danzan las estrellas. "LOS DIEZ MANDAMIENTOS" se funde en un solo color, las secuencias mas bellas del film de Cecil B. De Mille. Ese plano final de Norma Desmond bajando la escalera de su mausoleo y entregándose con placer inconfesable a las épocas que la hicieron sentirse viva..

 

 

Esta es la gran película clásica por excelencia de Hollywood sobre un tema bíblico y del Antiguo Egipto. Si bien el protagonismo de Egipto es parcial, sobre todo después de la primera hora de metraje, queda indudablemente inmortalizado a través de la visión grandilocuente y épica de hollywood: faraones, pueblos conquistados, tributos y embajadores, intrigas palaciegas, crisis de sucesión, ejércitos y batallas, grandes construcciones de monumentos. No es la película más historicista, en aquella época, porque pocas lo eran. La fuente principal utilizada no lo permite: "" El Éxodo dentro del Antiguo Testamento "". A esto se le pueden añadir los inevitables tópicos y clichés americanos de la época, criticando los imperios antiguos y presentándolos como dictaduras y monarquías tiránicas, antidemocráticas y esclavizadoras frente a pueblos oprimidos y deseosos de libertad. No se puede pedir historicismo al capítulo del Éxodo, está lleno de mitología (independientemente de su valor didáctico, moral y religioso), en él se asegura la emigración de cerca de un millón de hebreos de Egipto, una cifra inverosímil de la que no queda ningún indicio ni rastro arqueológico o documental; y nunca se le da un nombre concreto al Faraón, siempre se le nombra como "Faraón", lo cual ha dado para ríos de tinta sobre cuál pudo ser "el Faraón del Éxodo". La película, no podía ser de otra manera, apuesta para mayor dramatismo y épica por el más famoso y poderoso de entre los posibles candidatos: Ramsés II. Pero si históricamente el film no deja de ser un gran mito, hay que decir que se trata de un mito relevante que ha perdurado y dejado su impronta a lo largo de la historia, que no se puede olvidar. Tal vez algún día se demuestre que tal éxodo tuvo lugar, ya fueran cien, mil o diez mil los exiliados, pues es innegable que hay en el relato bíblico detalles sobre Egipto que lo dotan de coherencia interna y externa. Pero incluso aceptando que fuera sólo un mito, éste sublima la historia, significancia y trascendencia del Antiguo Egipto, engrandece que un pueblo entronque sus raíces con la tierra de los faraones, aunque les toque hacer de tiranos a los egipcios, demuestra la gran importancia e influencia que ejercían en la época. Es parte de su herencia haber marcado tan profundamente a todos los pueblos del Levante antiguo. También los griegos a la hora de buscar e imaginar sus raíces se mirarían muchas veces en el espejo egipcio. Volviendo a la obra cumbre de Cecil B. DeMille, la dirección artística es colorista y esplendorosa, contrasta con la gran efectividad el lujo y la suntuosidad palaciega, frente a la austeridad y sencillez de los hebreos. Pese a los llamativos vestuarios faraónicos, con diseños salpicados de dorado, colores vivos, imponentes formas de águila, extravagantes, Nos quedará siempre en la memoria como lo más icónico de la película el manto a rayas rojo y negro de Moisés.



Como anécdota y curiosidad cinéfila, se habló que Audrey Hepburn era la elección original de DeMille para el papel de Nefertari, pero su figura no tenía las suficiente curvas, además que el rostro de Audrey desprendía inocencia, por lo que se optó finalmente por Anne Baxter, quien imitaba mejor a las mujeres egipcias dibujadas en los muros. A nadie que haya estudiado poco o mucho sobre el séptimo arte, se le escapa que esta es una película de clara vocación educadora. Perteneciente a una época en que todavía se creía que el cine podía alcanzar el conocimiento y la cultura a las masas, aunque estuviera predominada por temas religiosos. Sólo hay que ver la campaña de promoción que tuvo el film, con el propio Cecil B. DeMille erigiendo monumentos de los decálogos, los diez mandamientos, por todo el país, o la presentación que hace en persona antes de comenzar la película.

 



Una joya del cine excepcional, que se mereció mas Premios de la Academia.


La historia es sin lugar a dudas, apasionante e intensa, se deja caer el peso de cada personaje según el momento en que aparece, e imponiendo su jerarquía. Los diálogos, sin lugar a duda, son inteligentes y expectantes, te hace mantener la atención de la película, y sobre todo da placer escuchar los parlamentos. Los escenarios y el vestuario, hubieran merecido un oscar, al igual de mejor película, porque claramente es meritorio todo el trabajo que pusieron para la realización. Tan completa y magistral, porque relatan una historia, partes que tal vez no existieron en la Biblia, o tal vez sí. Heston en su papel más memorable después de Ben Hur y el Cid, la cual fue tan verídica como memorable, está extraordinario como profeta-dictador, junto con Brynner y Baxter... " triangulo amoroso perfecto ". Como critico de cine e historiador, mi consejo para todos es altamente recomendable y con satisfacción garantizada. El remake que Cecil B. De Mille hace de su propia película es cine elevado a cuotas impensables y una clarisima obra de culto. Sin ningún género de dudas es la mejor película basada en epopeya bíblica, a la que también podemos añadir sin exagerar el calificativo de insuperable. DeMille concibió una superproducción solo comparable a Ben-Hur. Partiendo de la historia ya conocida de Moisés, DeMille crea una serie de historias personales de amor-odio recubiertas de una carga épica, mística y religiosa sobresaliente. Para la memoria de los amantes del cine clásico quedará la imagen aún no superada de la apertura del Mar Rojo, un festival de efectos visuales impensables para la época, así como los escenarios del Antiguo Egipto, del desierto, y por supuesto, la secuencia del monte Sinaí.
 

Clásico de entre los clásicos, «Los diez mandamientos» es quizás el mayor referente del Cine bíblico. He de confesar que a mi el Antiguo Testamento siempre me ha parecido que tiene pasajes de una dudosa moralidad y un Dios alejado del concepto religioso que se revelaría en el Nuevo Testamento. Obsérvese, sin ir más lejos, que inmediatamente después de que el Mar Rojo se trague a un ejército por intervención divina, ese mismo Dios escribirá en las Tablas de la Ley el «no matarás». Esto requeriría de un debate teológico, ¿no os parece?. Pero hablando de cine, es una película de visionado obligatorio, aunque sea una vez en tu vida. Asociado al cine de masas y la espectacularidad, Cecil B. De Mille supo adaptar con maestría el mensaje religioso a las convenciones que exigía la meca del cine, esta superproducción en la que fabulaba sobre la vida de Moisés, es el testamento de un pionero del cine. Con un creíble Charlton Heston que según afirmaba el director, tenía un gran parecido con “El Moisés” del escultor Miguel Angel. De Mille gozaba de gran prestigio en Hollywood después de haber ganado el Oscar por “El mayor espectáculo de mundo”. Adolph Zukor el patrón de la Paramount le dio libertad para que hiciese el film que quisiera sin importar el presupuesto, recordemos que en ese tiempo la televisión era el mayor rival del cine, por lo que había que hacer grandes películas que sacaran al publico de casa. A pesar de su avanzada edad, setenta y cuatro años, el cineasta se sentía con fuerzas para realizar su sueño de volver a filmar la misma historia que había hecho en 1923, animado por cientos de cartas de admiradores en las que sugerían actualizarla con los nuevos medios técnicos, efectos especiales y el formato Vistavisión que ensanchaba la pantalla para generar grandiosidad. La obra rebosa fastuosidad por los cuatro costados, actores relevantes, fotografía fascinante, dirección artística abrumadora, vista con perspectiva actual, pero qué duda cabe que el cineasta judío puso lo mejor de su experiencia: viajó a Egipto y se puso al frente de miles de figurantes para rodar un mega-espectáculo por el que sufrió un infarto que estuvo cerca de la muerte.

En las páginas del libro del Éxodo se narra la liberación del pueblo hebreo de su cautiverio en tierras egipcias. Quienes en aquellos textos eran, en ocasiones, meros nombres, se convierten en “Los Diez Mandamientos” por obra y gracia de De Mille en personajes épicos que tejen una historia de la que se conoce el final, pero que no por ello deja de ser apasionante. En mi opinión merece una revisión, preparen las palomitas, la coca cola, y dispóngase a pasar una tarde de fin de semana emocionante, que trata de la libertad del ser humano y sus circunstancias. Curiosidades: a Yul Brynner que encarna al Faraón Ramsés, De Mille fue a verlo al teatro donde representaba “El Rey y yo” y lo contrató en el entreacto. El hoy director Fraser Heston, hijo de Charlton, es el bebé que aparece en la cesta sobre el Nilo.

 



Hollywood hace gala aquí de lo que es volcarse en todos los aspectos de un film para que éste resulte un exitazo, dejando totalmente a un lado la posibilidad de fracaso. La película, con una duración de casi cuatro horas, se ve cómodamente ya que, aun habiendo innumerables papeles secundarios de igual importancia con diferentes historias paralelas, estas están tratadas de una forma amena a la vez que exhaustiva, al tiempo que los personajes se presentan y evolucionan de una forma muy personal a lo largo de la historia. Todo un reto de montaje, el conseguir que un film tan largo resulte lo suficientemente interesante y dinámico como para ser capaz de verlo de un tirón. En cuanto a lo demás, se podría definir con una sola palabra: "" Espectacular "". Cuidadísima en todos los aspectos; un vestuario de lujo, decorados impresionantes, ambientación excelente, banda sonora colosal y sobre todo unos efectos especiales que rompieron moldes, asombraron al mundo y se cuentan como verdaderos hitos en la historia de los efectos especiales . Hoy en día, aunque ya no resulten tan espectaculares, asombran por su perfección y siguen siendo igual de espectaculares. Antes de Exodus tenía previsto alimentarme de la filmografía de Ridley Scott pero también recordar lo mejor que ha dado el cine en términos bíblicos, por lo cual he revisionado cientos de veces Los diez mandamientos y la recordaré siempre, pero hay ocasiones en que me ha emocionado y transmitido más que cuando era pequeño y me resultaba emocionante, cautivadora y espectacular. Charlton Heston brinda actuación de oscar al igual que un carismático e imponente Yul Brynner. La banda sonora y montaje dejan boquiabierto al espectador al igual que los diálogos y la puesta en escena para la ambición que tenía la película, recordando siempre la época en que fue rodada. Heston lleva la batuta en una cinta que transmite la historia bíblica no dejando cabos sueltos y aprovechando absolutamente a todos los personajes en 210 minutos. LOS DIEZ MANDAMIENTOS, sigue siendo una de mis películas favoritas. Pasados muchos años el impacto que causó y sigue generando es apabullante.


 


Hablo y escribo desde mi punto de vista de critico de cine y cinéfilo, también desde el corazón, porque es un orgasmo perderme en profundidades con un trabajo como el mío, a veces resulta una muy difícil labor.....Por lo tanto me sumerjo en la niebla y comentaré desde un sitio estratégico en una zona media de butacas. LOS DIEZ MANDAMIENTOS,  lo tiene todo, estructura, guión impecable, extraordinarios y grandes actores, un Yul Brynner que explota de lo atractivo que resulta y nacido para ser Ramsés. Grandes medios y presupuesto, drama, multitudes, grandes decorados, impecable todo...y no hablemos de la puesta en escena, un pelin reprocharle, aunque no sea el termino exacto, de cierta teatralidad en su concepción, el concepto del star system y el rodaje con amplitud de decorados, como se rodaba entonces, resiste el paso del tiempo, y así será siempre, porque es una labor brillante, que para nada ha perdido el aura de gran espectáculo, ya les gustaría a muchos directores haber podido disponer de esos medios para la ejecución de la dirección artística y no haber recurrido a nefastos decorados "virtuales" como los que lastimosamente se emplean ahora en pleno siglo XXI. Espectacular todo, realmente muy, muy buenos, y estamos hablando de 1956, y digo buenos por lo imaginativos y bien editados que se presentan en la estética y concepto de la película, bien concebidos y encajados perfectamente en la acción, mucho que aprender de este tema en esta película, y es que van, desde la animación con dibujos animados, superposición de fotogramas, acciones mecánicas combinadas...Vamos todo un alarde de técnica de la época, realizados por auténticos profesionales, desde el primero al último. Me sigue sorprendiendo, a pesar de los años y de producciones posteriores, el aura de superproducción, similar a CLEOPATRA y BEN-HUR, es realmente increíble, y reitero en ello, porque los medios técnicos y humanos empleados para un "remake" del mismo director años atrás ; debo decir, y esto es personal, que esta es la película que mas sensaciones de grandeza y espectacularidad me ha aportado. Y para mi sigue siendo difícilmente superada, por otras del "mismo estilo". Hay que aceptar que los Diez Mandamientos es todo un espectáculo por donde se quiera ver, desde el soberbio montaje, hasta las actuaciones de Anne Baxter como la manipuladora Nefretiri. Personalmente me quedo con la primera parte en el film, antes de la expulsión de Moisés por supuesta traición, toda esa trama de lucha por el trono y el amor de Seth es suntuosa y poderosa, luego es como otro film y por limitantes hay partes que tuvieron que ser omitidas (como el desarrollo correcto de las plagas), un ejemplo de ello es que DeMille lucho hasta donde pudo por poner la parte de la plaga de las ranas, sin embargo no encontró la forma de darle seriedad a ninguna de las propuestas. Los Diez Mandamientos es la historia bíblica de la liberación de Israel es un homenaje al deseo de libertad del hombre, un viaje de fe y esperanza en un Dios protector. hay muchas dudas históricas con respecto a varias partes del relato, sobre todo por que no hay pruebas geológicas de muchos de lo que se cuenta. Sin embargo como espectáculo en si, el filme es extraordinario, un trabajo de ambientación envidiable, un montaje artístico soberbio, dirección con grandes pretensiones y buenísimos resultados, con una banda sonora memorable. Fueron, son y serán base de consulta por que quien quiera empaparse de un inmenso Espectáculo cinematográfico.


Este film es uno de los más reconocidos en cuanto al tema bíblico. Cada hecho es narrado de manera fidedigna y eso hace que existan numerosas escenas míticas como la zarza ardiente, la salida de Egipto y el paso por el mar Rojo. Los diez mandamientos de Cecil B. DeMille, es una de las mejores superproducciones clasicas hasta el momento, con una dirección impecable. La película, contiene en su interior una narrativa perfecta y totalmente evocadora al momento en cuestión, que junto con un guión y argumentos interesantes, enganchan al espectador de principio a fin, con ritmo majestuoso. La fotografía es bella, luminosa y rica en matices, al igual que la música. También los montajes, vestuarios y caracterizaciones están trabajados al detalle, llegando incluso a ser sorprendentes. Pero sin duda, el plato fuerte son los efectos visuales, los cuales para una época en la que brillaban por su ausencia, han quedando plasmados en la historia del cine. Por lo que, en líneas generales, puede ser valorada perfectamente como imprescindible para todos aquellos cinéfilos mas exigentes y amantes del buen cine. Toda una obra de arte de principio a fin, hasta el punto de ser, referente de un género que es cine al cien por cien, y una película que yo personalmente nunca me cansaré de ver, en ella siempre encuentro algo nuevo, algo sobresaliente y eso solo lo ofrecen las grandes obras maestras del séptimo arte.

 

GRACIAS MAESTRO DEMILLE