AL PACINO

 

 

 

 

Una de las fuentes mas hermosas del mundo está en Roma, espejo fiel de una obra del neorrealismo italiano y eje central del film  "LA DOLCE VITA", de Federico Fellini y punto de encuentro no solo de turistas, sino también de los buscadores de placer. Recuerdo muy bien la primera vez que visité Roma, parece que fué hoy mismo cuando caminando por aquella estrecha calle, ví al fondo de la misma LA FONTANA DE TREVI en todo su esplendor, era mediodía y brillaba en silencio, rodeada de multitud de curiosos, de niños que iban sacando con un palo largo las monedas que dejaban, coronada por los flashes que la inmortalizaban, pero nunca pensé en aquellos momentos que la misma fuente y al caer la noche, era el lugar de los nostálgicos, de esas almas que saliendo de las sombras, se dejaban ver levemente por las luces que la acompañan, reflejando en sus ojos latinos el brillo del gozo, las ansias del placer, en una mercado de sexo sin precedentes....LA FONTANA DE TREVI es ícono de una sociedad en decadencia, retratada como nadie por Federico Fellini, pero también es testigo mudo de encuentros, soledades, de placeres ocultos, y ante todo, una vía por donde danzan los elfos en busca de su bosque perdido para poder así bailar a ritmo de adagio la propia soledad del hombre.

¿Que tiene que ver una fuente de Roma con el actor Al Pacino?. Ahora en pleno siglo XXI tal vez nada, pero así habló de ella el actor en una ocasión:

" Nunca podré olvidar los primeros años de mi carrera, sufrí mucho, pasé hambre y había días en que ni podía dormir. Buscaba trabajo sin descanso e hice cosas que vistas ahora son difíciles de explicar. Una de ellas fué la temporada que pasé en Roma, llamando a los Estudios Cinecittá, entrevistándome sin éxito con directores italianos, para acabar una vez mas sin un dólar en el bolsillo y volviendo a ver el amanecer sin nada más. No me produce ningún remordimiento decir que al final y a los pies de La Fontana de Trevi me prostituía para poder comer. Nunca lo he ocultado, mis amigos y compañeros lo saben. Puede parecer increíble a los ojos de los demás que Al Pacino recurriera al oficio mas antiguo del mundo, pues sí lo hice y lo volvería a hacer. No hay nada mas triste y doloroso que pasar hambre...!!es terrible!!. "

 

 

El destino de este actor estaba escrito desde antes de su nacimiento, ya que sus abuelos eran oriundos de Corleone, una villa siciliana cuyo nombre contribuyó a lanzarle al estrellato con el film EL PADRINO en la década de los 70. Pero mucho antes de todo eso, Al Pacino estudia interpretación para evadirse de la depresión y la infinidad de problemas económicos que padeció en su juventud. Muy lentamente comenzó a destacar en el teatro. Era un hombre menudo, bajo de estatura, pero de rostro atractivo y un decidido aire de hombre reflexivo, al estilo de Brando, combinación que le serviría como pauta para demostrar que tras aquel rostro, existía un gran actor dispuesto a dar mucho, sin originarle muchas complicaciones. Pacino llegó a estudiar a las órdenes del legendario profesor de interpretación Lee Strasberg, encontrando en la interpretación una válvula de escape. Pero mucho antes de su incursión en el prestigioso Actors Studio, y después de recorrerme media Europa, sin conseguir lo que ansiaba, se matriculó en la escuela de interpretación neoyorquina "High School for Performing Arts", aunque su inquietud y seguridad en si mismo, le hizo abandonar las clases para aparecer en algunas producciones teatrales y también trabajando como acomodador en un cine. Poco después fué cuando cursaría sus estudios con Strasberg, teniendo como compañeros a Marlon Brando, Monty Clift, James Deán, Paúl Newman, viéndose arropado y disfrutando con el método, su talento comenzó a despuntar y en Broadway al final de esa década, ganó un Obie por su papel en "The Indian Wants the Bronx", y un Tony por "Does the Tiger Wear a Necktie". Ahí comenzó a sonar su nombre, ya no necesitaba recurrir a los medios que utilizó para subsistir, su amistad con Shelley Winters, gran madame de los jóvenes que comenzaban le benefició en gran manera para entrar en la pantalla grande con una mediocre película en 1969: "Yo, Natalia", pero el joven Pacino tenía la suerte rondándole muy cerca, y no sería hasta 1971 con "Pánico en Needle Park", donde interpretó de forma valiente a un heroinómano, ahí demostró que era mucho mas que un actor al uso, y fué el espejo donde reflejó sus posibilidades, una forma reflexiva de actuar y vivir hacia dentro un personaje tan difícil, donde llamó la atención de un director que en cierto modo le catapultaría a la fama y que se llamaba Francis Ford Coppola.

Las primeras criticas que tuvo definieron a Al Pacino como una imitación de Dustin Hoffman, entonces en la cresta de la ola. Pero pronto puso las cosas en su lugar y echó tierra todo, cuando apareció en EL PADRINO, de Francis Ford Coppola, sin duda la película que lo lanzó definitivamente al estrellato. En aquellos momento su nombre no era muy conocido y nadie quería que trabajase en el guión de Mario Puzo, autor de la novela, salvo Coppola y el productor Albert Ruddy y su amigo Brando querían que interviniera en el proyecto. Además los peces gordos de la Paramount, querían a Warren Beatty o a Jack Nicholson, pero después de muchas entrevistas dieron su aprobación y consintieron en que fuera Al Pacino, pero insistían constantemente que no les gustaba como interpretaba el papel. Esta reacción de los productores tiene parte de explicación, pues la experiencia de Al Pacino en el cine se limitaba a las dos películas antes mencionadas: un papel pequeño en la primera y otro de protagonista en la segunda. Y aunque Pacino gustó mucho a los críticos en "Pánico en Needle Park", tuvo el pequeño contratiempo de que nadie quería ver films donde la droga era eje central. Para su personaje de Michael Corleone el actor hizo dos pruebas, y ambas les parecieron mal a los ejecutivos, aunque nadie en el mundo del cine sabe con certeza que es lo que va a funcionar.....Pero en todos los casos flotaba una corazonada y dejándose llevar por la suerte, las corazonadas pueden ser posibles.

 


Pero ocurrió el milagro y varió el curso de los acontecimientos. Coppola había visto a Pacino en "Pánico en Needle Park", y recordaba constantemente una escena en la que Pacino está brillante. Se la proyectaron a los Jefes de la Paramount y quedaron complacidos, cambiando en parte de actitud. Coppola y Albert Ruddy se sintieron tranquilos y pensaron que había ganado, pero se equivocaron: las dificultades continuaron. Los dirigentes de los estudios insistían en que Pacino era demasiado tranquilo. Demasiado frío y apacible.....y se lamentaban que obtuviera el papel de Michael Corleone, dándole un tono tímido a un personaje que representaría a un mafioso duro, el actor no se quedó callado y defendía la técnica que utilizaba, insistía en que su personaje sería mas verosímil si, al principio aparecía como un tímido universitario y después se vería, poco a poco, como iba evolucionando hasta convertirse en el hombre de la mafia que es al final de la historia. Mientras tanto, Al Pacino no se libró de los comentarios, se llegó a decir que entre él y Brando existía algo mas que una amistad, que Copola le invitaba los fines de semana a su residencia, y así hasta un sin fin de barbaridades. Los interpretes y parte de los técnicos se preguntaban si Pacino sabía realmente donde se metía y que era lo que se proponía. La impresión que flotaba en el ambiente era que Al Pacino tenía muchas manos alrededor de su cuerpo y que si la película llegaba a tener éxito no sería por el papel de Al Pacino. Pero afortunadamente el tiempo le dio la razón y su interpretación de Michael Corleone gustó a todos finalmente. La critica se deshizo en elogios. El publico lo acogió como uno de sus actores favoritos. Luego años después sucedería lo mas importante, protagonizaría la II y III partes de EL PADRINO, ya que Brando muere en la I y Al Pacino es su heredero.

Así de compuso el elenco de actores quizá mas importante de la historia del cine, y hoy en día está considerada como una obra maestra. EL PADRINO figura en los primeros puestos de las 100 mejores peliculas de todos los tiempos.

 

A mi personalmente me produce gran impacto verle en la pantalla, es una especie de mezcla entre Marlon Brando, Monty Clift, con ráfagas de Kevin Spacey para finalizar con el mejor Andy García. Creo que aún no nos hemos dado cuenta de la enorme capacidad camaleónica de este profesional, bastaría con haber hecho solamente EL PADRINO y EL MERCADER DE VENECIA, para ser considerado un monstruo total y absoluto de la pantalla. Interpretaciones como estas solo se dan una vez en la vida y Al Pacino es un actor puente entre los grandes nombres del cine, y la cantera que ahora en pleno siglo XXI llenan el Séptimo Arte, con la diferencia de que él danza entre unos y otros, demostrándonos siempre su enorme capacidad de interpretar. Tiene además fama de ser un actor muy disciplinado, que prepara obsesivamente sus papeles. Personajes a menudo torturados, complejos y siempre al borde del exceso.


Al Pacino siente verdadera pasión por el teatro. En los pasados años noventa, se dedicó a montajes teatrales, como director y actor. Después de hacer MELODÍAS DE SEDUCCIÓN, rodó "Looking for Richard", su primera película como realizador. Obra que filma, no por el simple deseo de dirigir, sino por la idea de experimentar sobre un texto de William Shakespeare el punto de vista de los actores norteamericanos, y que una vez terminada le lleva a decir que ahora sentía mas respeto por los directores, aunque reconocía que se veía mejor como actor, según Al Pacino, la película fué todo un experimento, un proyecto que tenía en la cabeza sobre como podía hacer para comunicar a la gente la obra Ricardo III y además que el problema que tienen los actores norteamericanos es que, hagan lo que hagan con los textos del genial Schakespeare, inevitablemente se les compara con los actores británicos y así siempre estarán en desventaja.

 

 

 
FRASES DICHAS POR EL ACTOR:



"Siempre digo la verdad, incluso cuando miento digo la verdad"



"Cuando tienes el dinero, tienes el poder y cuando tienes el poder, tienes a la mujer".

 

"No hay un solo día que no recuerde a Brando, no solo como profesional, o como maestro indiscutible del método, que ambos aprendimos en el Actors Studio, sino como persona y como amigo. Era un ser muy diferente de todo lo que se está diciendo de él, es totalmente falso que mirase a los demás por encima del hombro y que fuera con una enorme corona de egocentrismo tras él, era generoso, sensible, siempre pensando en beneficiar a los débiles y muy amigo de sus amigos. Aprendí mucho a su lado cuando hicimos EL PADRINO, nunca olvidaré su mirada tras la cámara sonriéndome cuando yo actuaba, era como tener el apoyo total de dos directores y eso a pesar de todo lo que he logrado hasta la fecha, es algo que vive contigo y que no todos pueden poseer. Era tan grande que no creo tuviera cabida en el cine que se hace hoy. Marlon supo decir adiós en el momento oportuno y con él se fué mucho de nosotros mismos".

 

" La virtud no existe cuando interpretas, no se puede vivir con ella y dar vida a asesinos, drogadictos y ladrones. Seria erróneo caminar con ella, cuando estamos metidos en otras pieles. Creo que ahí está una de las doctrinas, de las muchas que tiene el método y la clave de la interpretación ".

 

"He amado mucho mas de lo que está escrito, pero no me preguntéis los nombres de las personas que han estado al otro lado, eso nunca lo diré, pertenece a mi vida privada y es lo único que guardo en mi puerta sin llave. No existe dinero en el mundo para franquearla, lo siento ".

 

"Los hijos son un sueño hecho realidad, y como todos los sueños, hay momentos en que uno se despierta sobresaltado, sudando y con la cabeza bloqueada. No es nada fácil ser padre, creo que es la profesión mas difícil del mundo ".

 

 

 

 

 

 

Para todo aquel que sienta admiración e interés sobre este actor, le aconsejo que lea un libro formidable, donde se le conoce mejor, como persona, actor y director, se titula "Conversaciones con Al Pacino", de Lawrence Grobel, es francamente un regalo para los cinéfilos y sobre todo para lo que queremos saber mas y mas sobre Pacino. A mi sinceramente me ha impactado, hasta el punto que al terminarlo de leer me decidí a escribir sobre este actor que nos hizo vibrar a todos en interpretaciones como EL PADRINO, ESENCIAS DE MUJER y SCARFACE.

Quiero decir por qué me sedujo este libro: porque habla del nacimiento, desarrollo y evolución de dos creadores, de dos profesiones distintas, la de actor y la de periodista, pero ante todo, de una amistad. Para leerlo no hace falta un profundísimo interés por el actor que deslumbró encarnando al capo de la mafia por excelencia que haya dado el cine, "Michael Corleone", aunque para ser sincero, después de leerlo uno termina deseando urgentemente volver a ver las tres partes de EL PADRINO, SERPICO, SCARFACE, y se siente una incipiente inquietud por Shakespeare, por la industria del cine en todas sus direcciones y por el arte de la entrevista, también curiosidad por el ser humano, por la capacidad de desdoblamiento de un actor, por la interpretación y la invención.


Cuando Pacino leyó una mítica conversación de Lawrence Grobel con Marlon Brando, el actor reticente a las entrevistas (no había concedido ninguna a sus 39 años, pese a llevar sobre sus espaldas nominaciones al Oscar, nueve películas y veinte obras de teatro), obsesionado en cierto modo por la culpa y el perdón....y por tanto, por Shakespeare, a quien no deja de mencionar en el transcurso de todas sus conversaciones y a quien le dedicó su primera película como director, "Looking for Richard", en una especie de vis-à-vis con el autor inglés, accedió a que la revista Playboy hablara con él. Le habían entusiasmado las palabras de su amigo Brando:

"La culpa es una emoción inútil".

Lo hizo con una sola condición: que la entrevista la hiciera el mismo que se la había hecho a Brando, en cierto modo era como un recuerdo al amigo, al actor de actores y a una de las personas que mas quiso. Aquel interés de Pacino por Lawrence Grobel generó para él una de las amistades más enriquecedoras desde entonces, casi tres décadas durante las cuales Grobel y Al Pacino hablaron y grabaron cientos de horas de conversaciones. En ellas, gracias a la habilidad del primero para preguntar y persuadir, y del segundo para responder, incluso para cuestionar al periodista:

 "A veces haces preguntas tan generales, tan poco específicas, que me parece que te has relajado demasiado".

En todo el libro se perfila la vida de un actor brillante, pero lo mas importante para mi ha sido: su propia evolución como persona, como profesional, con sus dudas y miedos, sus fracasos y éxitos, con sus necesidades de adaptación a la industria y al dinero, sin dejar de ser chico del Bronx, que fue portero, repartidor de correo, vendedor de zapatos, frutero, cajero de supermercado y acomodador de cine..., un simple ciudadano de Nueva York; en otras palabras, la evolución de un ser humano cuyas crisis, amores y dolores son precisamente lo que le han hecho humano, más que actor.
Pero como todos, incluso en amistades y romances, ésta comenzó con mal pie. En su primer encuentro, en un piso cuyo salón Grobel define en su obra como “el escenario de una producción de tercera categoría sobre un vagabundo urbano”, y tras sentirse acorralado, Al Pacino contradice al periodista por el tono con el que está conduciendo la conversación. Le dice:

"Voy a ponerme de pie para hablarle. Voy a caminar un poco. ¿Hay algo de competencia en una entrevista? ¿Se convierte en batalla de alguna manera? ¿Hay un cierto enfrentamiento entre usted y yo? Yo haré esta entrevista, pero no será como usted quiera. Ni como yo la quiero. Causaré algunas explosiones; trataré de que juguemos al gato y al ratón. Pero quizá sea imposible que baje mis defensas".

Al Pacino se da cuenta de una clave mayor sobre las buenas entrevistas: una conversación es un duelo, pero también un juego, una forma de seducir, de desnudar al entrevistado, de hacerle hablar sobre lo que no quiere, hasta convencerlo de que en realidad lo quiere, pero eso es sólo posible con personas que a mitad de una entrevista citan a Hamlet, o sin artificio contestan con la elocuencia de la sabiduría urbana a la pregunta de que si es feliz actuando:

"La felicidad no existe, sólo la concentración. Cuando estás concentrado, eres feliz. También eres feliz cuando no estás pensando demasiado en ti mismo".


A veces simple bromista y otras nihilista, Pacino va contando en este libro su vida como actor, su trabajo en el escenario y los platós, sus duros comienzos, la búsqueda de recursos para no pasar hambre, sus muchas relaciones amistosas, la familia y el amor, pasando del usted al tú con Grobel con el transcurso del tiempo y la confianza que nace entre ambos, lo que muestra al hombre de carne y hueso y no sólo a un nombre importante de la historia del cine.


Y ése es el mérito de "Conversaciones con Al Pacino", la manera en la que uno a otro, actor y periodista, se desnudan totalmente, se contagian por el entusiasmo e incluso se confiesan, pero también y para mi quizá la mas interesante, la forma en la que ofrece luz sobre una profesión tan misteriosa como es la del actor, donde se abre la verdadera actuación y la de un hombre extraordinario sobre la pantalla y fuera de ella: un libro que es todo un cántico al esfuerzo y que yo recomiendo sinceramente leer. Siempre es gratificante hacerlo cuando se tiene entre las manos todas las referencias de una personalidad a la que admiramos de alguna forma.

 

 

 
Volviendo a su carrera de actor, y recordando una frase que dijo recordando a Sir Laurence Olivier, en la que puso de manifiesto su enorme admiración sobre el actor inglés, al que consideraba tan grande como Brando, aunque en direcciones opuestas, dijo amar los trabajos que Olivier había llevado a cabo en los escenarios sobre textos de Shakespeare y que su mayor ilusión sería emular aunque fuera en la distancia los trabajos del actor inglés. Por eso tal vez y al leer estos dias en la prensa que Al Pacino se iba a meter en la piel de El rey Lear, me he acordado de esa admiración y su esfuerzo por hacer llegar los clasicos al gran publico. He leido que va a ser una adaptación cinematográfica inspirada en una obra clave como es El Rey Lear y una de las joyas mas sobresalientes de la literatura mundial. Creo que todo el mundo esperamos que Al Pacino ponga de nuevo su imagen lo mas alto posible, después de algunos films mediocres como por ejemplo el pésimo "88 minutos", ademas estará con Michael Radford, teniendo a su lado tambien al siempre impecable Anthony Hopkins y para el papel de las hijas, cuenta con la inglesa Keira Knightley, Gwyneth Paltrow y Naomi Watts. Ellas son la que se disputarán no solo la herencia sino el mismo trono de las manos de un Rey Lear, que tendrá la dificil tarea de decidir cual de sus tres hijas es la mas indicada para sucederle, decisión que le
colocará a las puertas de la locura, la soledad, la desesperación y la muerte.
. Un autentico regalo para cualquier buen aficionado al cine y estoy seguro que será todo un acontecimiento. Esto ha dicho el actor sobre la pelicula:

"Este papel me lo habían ofrecido muchas veces, pero no me sentía preparado. Ahora sí lo estoy y espero dar lo maximo de mi, quiero y admiro este personaje, porque ha viajado conmigo desde que vi a Olivier interpretarlo. Espero que será muy fiel al periodo histórico y muy similar visualmente al que logramos con 'El mercader de Venecia'. Se ha logrado al final una adaptación brillante y un guión a la altura que merece la obra".

 



Al Pacino puede presumir de una amplia y variada filmografía, y de haber rechazado muchos papeles importantes, como LA GUERRA DE LAS GALAXIAS, APOCALYPSE NOW o PRETTY WOMAN y sigue muy vinculado al teatro, actividad que desarrolla en cuerpo y alma, como también por hacerse un nombre importante como director. Está en contra del matrimonio y de cualquier institución que corte las alas de libertad al ser humano, por cuyo motivo nunca de casó, aunque tiene tres hijas, fruto de sus relaciones con la profesora de interpretación Jan Tarrant y la actriz Beverly D´Angelo. Al Pacino es un hombre totalmente solidario con las causas justas, está en contra del racismo latente que vaga por el planeta y ha donado muchos millones a Organizaciones que defienden la lucha contra el hambre en el mundo. Es curioso leer esto, porque me recuerda la enorme similitud entre Al Pacino y Marlon Brando, ambos no solo fueron alumnos del Actors Studio, también fueron íntimos amigos, su forma de adoptar el personaje a interpretar reúne en ambos todos los cánones representativos del método y también partidarios de la igualdad para todas las razas. Creo que si Brando viviera se sentiría muy orgulloso de aquel tímido alumno que un día se acercó a él sin tan siquiera saber quien era y del actor que dió vida a Michael Corleone, en aquel maravilloso comienzo de una trilogía ya mítica en la Historia del Cine que se llamó EL PADRINO.

Aunque el actor nunca habla de sus relaciones sentimentales, sus vivencias en este campo son múltiples. Los medios de comunicación siempre le han perseguido sobre este punto, pero nunca consiguieron nada, aunque de todos es sabido que los nombres de Diane Keaton, Penelope Ann Miller, Debra Winger, Ellen Barkin, Kim Basinger, Elle Macpherson, Kirstie Alley y aunque parezca extraño, hasta la misma Madonna, fueron algunas de las mujeres que un día formaron parte de su vida.

 

 

Yo tengo en un lugar especial dos películas claves de su carrera, es como un antes y un después, me refiero a EL PADRINO y EL MERCADER DE VENECIA, sobre la primera he escrito mucho y estaría días y meses enteros refiriéndome a esta obra maestra del cine, cualquiera de visite mi web CINEPARAISO comprenderá mejor mis palabras, por lo tanto solo puedo decir que será eternamente un clásico de culto y un film inmortal. Sobre EL MERCADER DE VENECIA, tal vez un titulo no muy conocido para los consumidores de cine, pero no tanto para los que amamos este arte hasta decir basta. Este film supuso para Al Pacino, la interpretación de un personaje fundamental, no exento de ventajas e inconvenientes:

" Me alegra no haber encarnado nunca a Shylock en un escenario antes de haber participado en este film, porque creo que me ayudó a no adquirir determinados hábitos a los que el teatro te conduce indefectiblemente. En escena, uno ha de proyectar; se trata de un estilo totalmente distinto, ya que no hay primeros planos. Aunque me gustaría estar en una situación en la que hubiera hecho mucho más Shakespeare del que hago, porque es bueno sentirlo en propias carnes una o dos veces. En una pieza teatral, aun si te toca encarnar a un lancero, estás implicado, comprometido, aprendes sobre la marcha y además, de un modo que no sería posible simplemente con una lectura de la misma; por lo que la experiencia de estar en ella, de experimentar, es lo mas cerca de conocer perfectamente la obra. El Shylock que yo encarné es fruto de una interpretación cinematográfica, no es el MERCADER DE VENECIA conocido por todos, ya que el resultado es diferente al representado en un teatro. Con Shakespeare hay ocasiones en que te da muchísimo porque escribió para el teatro. Estoy totalmente convencido de que si viviera en nuestros días, y escribiera guiones cinematográficos, sus diálogos los haría distintos, sufrirían reducciones, cambios de rumbo, y se convertirían en algo opuesto.... Es la gran diferencia de llevar a la pantalla una obra teatral, dos opciones que caminan por senderos de otro color. Cuando Radford me mostró el guión e iba desplegando los preámbulos de cada escena, los momentos visuales que acompañan las escenas verbales, y luego las partes visuales dentro de las escenas verbales, pensé que había una posibilidad de que Shylock fuera comprendido de un modo que en teatro es imposible de conseguir ".

 



Creía fundamental insertar esta inteligente frase con respecto a su interpretación sobre textos de Schakespeare, ahí se puede apreciar su talento e intuición con respecto a lo que es el cine, y lo que representa el teatro. Como bien dice son caminos que aunque llevan al mismo fin, sus laderas serpentean tonalidades distintas, y esto creo que es importante cuando se enjuicia una obra teatral traspasada a la pantalla.

 

 

En todos los papeles que ha interpretado, Pacino se mueve ante la pantalla con una fuerza interior y ademanes totalmente humanos y creíbles al cien por cien, es un actor de raza, con comienzos difíciles, pero de ese material que solo se produce una vez cada mucho tiempo, y arrastra con su nombre toda una galería de nombres clave para que este cine nuestro siga pareciéndonos el arte mas completo del mundo, y por el que sentimos un amor a veces enfermizo, que calienta motores en nuestra mente, elevando el espíritu dormido que desgraciadamente vaga en ciertos momentos por el cerebro. Al Pacino tropieza con las puertas, fija la mirada en sus oponentes como desnudándoles , camina con los brazos colgando, expresa firmeza o duda. Resumiendo, traspasa la pantalla y te obliga a escudriñar hasta su último gesto. Las más de cuarenta películas en las que intervino están marcadas por estos registros haciendo de él digno sucesor de Olivier en sus inclusiones en la escena, y de Brando, cuando hace suya la pantalla para jugar con la cámara, en un sin fin de movimientos e improvisaciones, tan dignas como las utilizadas por el actor de actores.  Tiene films notables, otros aceptables, y productos mediocres en los que tuvo que intervenir, pero que son validos por tu sola presencia, y aún en estas últimas, levantas calidad con tu forma de actuar. Si te tuviera delante de mí, si pudiera tener acceso a tu persona, te diría con el corazón en la mano:

"Amigo mío, hoy en día, dentro de este cine que nos envuelve, lleno de efectos especiales, de coloridos en varias dimensiones y de historias poco creíbles, esperamos volver a verte las veces que sean necesarias, y admirar hasta el paroxismo al actor que caminaba en la noche italiana, bordeando las piedras de LA FONTANA DE TREVI, en busca de sustento perdido. De ahí tomaste la fuerza que hoy te mantiene en la cúspide, y el aliento de los grandes fué tu aire a respirar. Me basta con el Pacino de entonces, busco el Pacino de los gloriosos setenta, y me enorgullece que en pleno siglo XXI, sigas siendo fiel al Pacino que vive en tí. Estés donde estés, dances por el bosque mágico que sea, tu prestigio y metamorfosis en la que transformas tus personajes, serán siempre retrato fiel que todos los que admiramos tu arte como lo que es en sí: !!El séptimo!!, por ser noble, completo e único. Al Pacino te has ganado a pulso un lugar en el Crepúsculo de los Dioses, creo que cuando aprecies desde su altura, al lado de los grandes, solo entonces podrás apreciar mejor el derroche de interpretación que has vertido en los cineastas del mundo entero."

 


Premios obtenidos:

 


BAFTA al mejor actor por El Padrino II


BAFTA al mejor actor por Dog Day Afternoon


Emmy al mejor actor por la serie Angels in America


Globos de Oro al mejor actor por Serpico

 

Globos de Oro al mejor actor por Perfume de mujer

 

Oscar al mejor actor por Perfume de mujer


Premio Cecil B. DeMille a toda una carrera

 

 


Nominaciones

 


BAFTA aL mejor actor por Serpico


BAFTA al mejor actor de reparto por Dick Tracy


BAFTA al mejor actor revelacion por El Padrino


Globos de Oro al mejor actor de drama por El Padrino


Globos de Oro al mejor actor de drama por El Padrino II


Globos de Oro al mejor actor de drama por Tarde de perros


Globos de Oro al mejor actor de drama por Un instante, una vida


Globos de Oro al mejor actor de drama por Justicia para todos


Globos de Oro al mejor actor en comedia musical por Autor, Autor.


Globos de Oro al mejor actor por Scarface


Globos de Oro al mejor actor de drama por Melodía de seducción.


Globos de Oro al mejor actor de drama por El Padrino III



Globos de Oro al mejor actor de reparto por Glengarry Glen Ross